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domingo, 14 de noviembre de 2010

De exageraciones

Me acabo de dar cuenta, de que no me gustan nada las cosas exageradas.
De hecho, hace rato que intento recordar algo que de forma exagerada sea bueno, o divertido, o... positivo de cualquier forma, -y siempre bajo mi humilde punto de vista-, pero no lo encuentro.
Estaba viendo unas fotos en flickr cuando  se me iluminó la bombilla de "no a las exageraciones".
Pero por otro lado, cada uno -of course- es libre de exagerar todo lo que quiera.
Y digo esto (lo de que cada uno exagere lo que quiera), por que una vez metí la pata: Viendo unas imágenes en un foro, me topé con unas instantáneas que tenían el color muy saturado. Muy "exagerado". Tanto, que se notaban esos puntitos rojo-azul-verde, distorsionando la imagen, aunque esto no impedía ver que lo mostrado era, creo recordar un gato.
Y así, a las bravas, me pongo a escribir un comentario para el fotógrafo en cuestión, y encima, sin ni siquiera molestarme en ver quien era.
El comentario decía algo así como "si la saturación del color fuese venenosa, ahora mismo estaríamos todos muertos". Creo que añadí algo mas, como dando un consejo de como mejorar la imagen...no lo recuerdo exactamente, pero por ahí iba la cosa.

Evidentemente, mi comentario incluía un "jejeje", por que lo decía en un tono distendido y, pretendidamente gracioso.
Al día siguiente, visitando de nuevo ese mismo foro, la propietaria de la imagen me había respondido, poniéndome las pilas bien puestas. Básicamente me decía algo así como "que quien coño soy yo para decirle a ella como sacar  sus fotos". Bueno, es un resumen por que la cosa fue un pelin mas dura.
Y claro, ahí fue cuando me fijé que, la fotógrafa en cuestión era una pequeña-gran eminencia en el sector. Mas tirando a "gran". De hecho, una vez, mientras estudiaba estas cosillas, hice un trabajo no recuerdo bien sobre qué (creo que era algo relacionado con el expresionismo), incluyendo varias de sus imágenes en mi tesis.
Vamos, que fue algo así como toparme con un trabajo de Félix Rodriguez de la Fuente sin comprabar previamente que es él, y tratar de explicarle la diferencia entre un lobo y un perro.
Me comió por una pata y mis disculpas, aunque creo que finalmente sirvieron para apaciguar su más que justificada ira, me dejaron claras un par de cosas o tres. Entre ellas, que cada uno hace con sus trabajos lo que le sale de los wevos.
Y cuento esta resumida historia, volviendo de nuevo a lo que iba, por que, según decía yo al principio de esta entrada, no me gustan las cosas exageradas.
Una imagen con un motivo exageradamente protagonista, por ejemplo (no hace falta que sea el tratamiento en postproduccion), tampoco me hace especial gracia.
O las personas que hablan de forma exageradamente alta o tienen un lenguaje corporal exageradamente nervioso.
Los conductores que van exageradamente rápido o cerca.
Las películas con una violencia exageradamente gratuita.
Los jefes exageradamente jefes (esos que creen tener la razón un numero de veces demasiado exagerado) o que ostentan con exageración su responsabilidad..
El volumen exageradamente alto, el frió exagerado, las esperas exageradas, las exageraciones exageradas...
Ni siquiera las comidas exageradamente especiadas, ni las explicaciones exageradamente explicadas.
Vamos, que todo lo que se salga de la media por un extremo.. no me suele gustar.
Y esto incluye la política, los amigos, la economía... creo que todo. Ya digo que no me doy cuenta de nada que, siendo exagerado, me guste.
Bueno, quizás si fuese el poseedor de exageradas cantidades de dinero... pero sacando eso, creo que no hay nada más.
En fin, que todo esto, yo ya lo sabia.
Pero viendo esa foto de flickr, me di cuenta de una cosa:
Una cosa que es más importante que el que me guste o me deje de gustar algo exagerado:
Me di cuenta de que tan sólo es mi opinión.
Y de que mi opinión, no necesariamente tiene que ser la buena.
¿Y qué implica esto?
Pues básicamente que si, mi opinión no necesariamente tiene que ser la buena, y yo opino que aquella foto de flickr está mal tratada...a lo mejor es que, mi opinión es la mala y aquella foto de flick está bien tratada...

Como dice mi abuela, "sonche cousas do demo" (son cosas del demonio)...

sábado, 13 de noviembre de 2010

De responsabilidades

Hace bastante tiempo que me vengo fijando en que ya nadie asume ningún tipo de responsabilidad.
De ningún tipo.
Da igual que te pillen dentro de un banco cargando billetes a las 4 de la madrugada, o que simplemente digas uno de esos comentarios "desafortunados" que puedan molestar alguien.
El caso es echar balones fuera y escabullirse.
Una vez más pongo ese ejemplo del operador de telefonía que te activa (y cobra) servicios sin tu consentimiento, y cuando te das cuenta, con suerte te lo desactivan pero no devuelven ni un duro.
O algo que compras, falla y a pesar de la garantía, de marean una y otra vez hasta que se agote el periodo, como el caso de Pixmania (a quien más adelante dedicaré una entrada para aportar mi granito de arena por las malas artes que practican a la hora de vender o aplicar garantias).
La garantía de los flamantes coches que vemos en la tele es quizás, la que se lleva la palma con diferencia: Da igual que el coche tenga 3 meses. Amenudo te dirán que ha sido por un mal uso o por desgaste ¿normal?, y no por un defecto de fabricación.
El que cuenta un chiste de "putos maricones" a destiempo, a sabiendas de que parte de quien le escuche es homosexual (o peor aún: sin saber si alguien es homosexual), y encima, trata de razonarlo como gracioso, alegando que "es sólo un chiste que tiene mucha gracia", en vez de decir un "ups. lo siento. pensé que haría gracia". Y la cosa hubiese quedado en nada.
El que aparca en doble fila y te tiene atrapado 35 minutos hasta que llega la grúa, y encima se cabrea por que no lo has buscado por los bares o locales cercanos. La gente se piensa que  poner las luces de emergencia del coche, es sinónimo de invisibilidad. Lo flipo con esa actitud.
No voy a poner ejemplos de política. Bueno sí, por que no puedo con la extrema derecha disfrazada de "simplemente derecha" que tenemos en este país, odiando a todo el que no sea de su cuerda, y poniendo todo tipo de trabas a quienes no comulguen con sus preceptos.
Seguiré diciendo una y mil veces que el problema no son las diferentes ideologías políticas, sino simplemente el tachar como "inadecuado" (por ser sutil), todo lo que no sea como ellos, y por tanto destinado a la extinción. Léase cuestiones de idioma, sexo u orientación sexual, religión, economía.. en definitiva, insolidaridad. La gente de derechas se piensa que dar parte de lo que les sobra a la iglesia (es decir, a ellos mismos), o apadrinar un niño por 30 euros, es ser solidario. Cágate chatín.
Me hizo mucha gracia esa encuesta realizada por la propia derecha de España, en la que se preguntaba si, a pesar de haberse demostrado la corrupción de un político (de derechas), le seguirían votando, y la mayoría de la gente de derechas, dijo que sí. No hay mas preguntas señoría...
Mas irresponsabilidad que esa.. no hay.
El cinismo es un brazo de la irresponsabilidad. Se usa mucho.
En definitiva, todo se reduce de nuevo a ser un pasota o no. Un insolidario. El preocuparse nada mas que del culo propio sin tener nada más en cuenta.
Que no digo que no se puedan cometer errores. Pero para eso se han inventado las disculpas.
Quien en vez de disculpas emplea excusas, habla por si sólo.
Yo soy de los que piensa, haciendo propia una frase que me ha comentado un amigo, que "no juzgo a la gente por sus errores, pero sí pido que paguen por ellos".
Pero ya nadie quiere pagar por sus errores. Ni siguiera se reconocen haber cometido errores.La disculpa ha quedado en el recuerdo. Todo el mundo lo hace todo bien.
Que pena...

viernes, 12 de noviembre de 2010

De princípios

¿Mejor sólo, que mal acompañado?
A ver:
Pongamos que una persona tiene...cuatro círculos sociales.
Compañeros de trabajo, sus amigos de toda la vida, los amigos que venían con su pareja, y el puñado bien nutrido de simplemente "conocidos" que tenemos todos.

Pongamos también, que parte de los amigos de toda la vida de esa persona, hacen o dicen algo, que va en contra de sus princípios.
Como esta persona no es de discutir...simplemente se aleja.
Pongamos que por cuestiones de trabajo, el buen rollito que había en la oficina de esta persona ha desaparecido y, ahora esa persona se limita a cumplir estrictamente con su horario, limitándose escrupulosamente a las tareas que por contrato le vienen asignadas, en vez de "echar una mano", como antes. Y al salir, para casa directo.
Pongamos además, que los amigos que venían con su pareja, no son demasiado sociables fuera de su propio círculo, por lo que los saludos se limitan a una o dos veces al mes.
Y pongamos, por poner una última cosa, que los "simplemente conocidos" que todos tenemos, son, precisamente por eso, personas vacías que no aportan casi nada.

Ahora esto lo sazonamos con la manía que tiene el protagonista de este supuesto, de rodearse únicamente de personas que le aporten algo, sobre todo, de manera espiritual o intelectual.

¿Qué tenemos como resultado?
¿Soledad?
Pues no.
Lo que tenemos es..paz. Tranquilidad.
¿Y como es eso posible?
Pues a mi me lo han explicado así, y lo he entendido y todo:
Una persona con una personalidad bien diseñada, cuando no está rodeado de gente, (que solo del todo nunca se está), dedica su tiempo, a cuestiones para otros más vanales como sus hobbies, la lectura, pasear, hacer deporte, dormir, incluso estudiar, o trabajar un poco más.
Y precisamente por eso consigue mantener el equilibrio entre su estabilidad psicológica, y su realidad.
Al contrario, cuando se rodea de gente, lo hace pero únicamente de personas que le aporten (y a las que aporte) algo, para así de nuevo, mantener ese frágil equilibrio entre lo que se da y lo que se recibe.
¿cual es la moraleja de todo esto?
Pues muy fácil: Mejor bien acompañado. Pero también sólo, si lo que te rodea no te aporta nada.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

De malas artes

Entiéndase como "mala arte" toda acción u omisión que realiza un sujeto, con la intención de conseguir un objetivo, a través de prácticas de dudosa reputación. O así me lo aprendí yo.

En un trabajo de oficina como el mio, me veo constantemente rodeado de malas artes. Le llaman mobbing, y no necesariamente tiene que ser directamente un acoso. Es suficiente con que te vallan minando día tras día con pequeñas fruslerias. Incluso poner silencios donde antes había conversaciones. O desautorizar al veterano en pro del nuevo, delante de los compañeros, con cualquier tontería. O no decir nada cuando se tendría que decir. Los trepas, los pelotas y los enchufados son también claros ejemplos de malas artes laborales. Todos sabemos a que me refiero cuando vemos "cosas raras" casi nunca demostrables. Yo siempre digo que mi trabajo es un nido de víboras. Pero es el que tengo. Y mi sueño seria llevar conmigo un lanzallamas algún día. Pero lo dejaré para cuando me toque la lotería.

En el supermercado, la señora mayor que se cuela haciéndose el avión alegando despiste ocasional y transitorio, por estar embobada con el precio tan barato que tiene el pollo hoy, también practica las malas artes. O que cuando llega una nueva cajera para acelerar una cola lenta, los que estaban por detrás de ti, pasen a estar por delante.

Esas "malas artes", se ven incluso en el banco, cuando el cajero de la caja, donde te recogen los dineros, se niega a facilitartelos por que "para eso ya está el cajero automático". Que wevos que tienen los señores cajeros.

También en el atasco de cada día, donde un dios del volante aprovecha tu distancia de seguridad para, con un quiebro de volante, colarse al milímetro. O el peatón que se salta el semáforo "por que llueve".
O Caminando, el señor que viene de frente con paraguas, pegado a la pared, y se detiene delante de ti, que vas sin paraguas, con la clara intención de que te quites del medio, y le dejes pasar por debajo de los salientes/balcones.
O en el peaje, cuando se niegan a cobrarte con un billete superior a 20 euros, a pesar de ser moneada legal, y para joderte, te dan 47 euros en monedas de euro, cincuenta cts y 10 cts. Suele ser el inicio de una guerra de monedas, pues para la siguiente le pagaré en monedas de centimo.Eso si: dejándole 2 céntimos y una hoja de reclamaciones de propina.
En el centro de atención al cliente de tu operador de telefonía, cuando te activan (y cobran) una tarifa plana, y luego insisten en que te la han ofrecido y tu la has aceptado, a pesar de no existir ninguna prueba ni grabación que avale esa tesis.
En los amigos que se empeñan en competir por amistades de terceros, con el único afán de demostrarse a si mismos, -y si eso a los demás-  que su vida es mejor y mas feliz que la de cualquier otro, o la tuya propia, con artimañas tan cutres como organizar un evento al que saben que no podrás asistir, para posteriormente reprocharte la no asistencia o tu cabreo.
En los que apoyan un partido político que fomenta la legislación necesaria para que parte de la población tengamos menos derechos que los demás.
Los votantes del PP son cómplices de querer que yo sea menos que ellos, por no ser como ellos.
Los que quieren caer bien a todo el mundo y terminan por ser tachados de cínicos. Nadie  le puede caer bien a todo el mundo en todos los aspectos.
Incluso se ven retazos de, ya no malas artes, sino directamente "artes perversas", en lugares como los parques infantiles cuando dos madres discuten por qué hija llegó primero al columpio.
O cuando vas a subirte al coche y compruebas que el de delante y el de atrás han aparcado apoyados físicamente a las defensas de tu coche, impidiéndote toda posibilidad de maniobra, teniendo además algo que decir, por no haberte puesto a pitar para que salgan del bar a las 2 de la madrugada molestando a los vecinos, en vez de llamar a la grúa.
El que aparca en doble fila ante un hueco vació, merece un episodio para él sólo.
El vecino que se empeña en buscar los límites de tu paciencia, haciendo que todo el mundo se levante a la hora a la que él se tiene que levantar (las 5 y media de la madrugada), con el sano pretexto de que "es su casa y hace lo que le da la gana", y eso incluye el desperezarse mientras se ducha y desayuna con la radio a todo trapo.
Malas artes se pueden encontrar, sin rascar demasiado, incluso en el propietario del local de enfrente, cuando ya son 5 noches seguidas las que le salta la alarma, y no quiere pagar para que se la ajusten, alegando "que alguien le ha dado un golpe en el cristal del escaparate".
Soberanamente me preocupan las malas artes de quienes teniendo una flamante y malpagada plaza de aparcamiento en su edificio, siempre dejan el coche en la calle, a pesar de los problemas de aparcamiento que existen.
Y se me vienen a la cabeza más adjetivos como "insolidaridad", pero un insolidario no deja de ser alguien que, con malas artes hace algo sin plantearse el perjuicio que pueda ocasionar. Por que los que encima se lo plantean y se la pela, además son unos cabrones.
Yo creo que es esta ciudad que me pone malo.
A ver si mañana escribo sobre algo positivo.

lunes, 8 de noviembre de 2010

De futbol

El otro otro domingo me pasé como hora y media buscando una cafetería o sucedáneo, donde no tuviesen puesto algún partido de fútbol
Al final después de una docena de kilómetros y una docena de paradas, terminamos en una pastelería de esas que tienen 3 o 4 mesas para tomar un café. No tenia televisión.
Y me da pena, que me enchufen el fútbol, sí o sí. Es eso, o quedarme en casa.
Y un partido no me molestaría si no fuese por esa absurda manía que tiene el sector hostelero en basar su existencia en torno a carteles enormes escritos a mano en la puerta, o en las pizarras de la entrada, entre los calamares y la tortilla, como si de una tapa más se tratase.
Y al entrar, 3 o 4 televisiones, -una en cada esquina-, y también algún proyector contra una pared, para que no puedas ni pensar,  amén de enchufar el audio a todo trapo para que no puedas ni hablar.
Encima, una orda de ogros berrean e insultan al aparato de televisión una y otra vez, gritando de todo, a todos y de forma constante.
Nunca he sabido por qué, si nadie más que ellos mismos les escuchan.
Me da rabia no poder elegir si quiero o no ver un partido de fútbol.
Me da asco la actitud de esa, -otra vez-, orda de fundamentalistas deportivos que tachan de maricón a quienes no comulgan con su ideología deportiva.
Me deja frio el entusiasmo de esos clientes, por beber y pagar ante una televisión, y que después de dejarse sus 20 o 30 euros cada domingo por cabeza,  se quejen como el que más por la crisis y lo difícil que es llegar a fin de mes.
Me molesta mucho, casi de forma infinita, que un partido pueda reunir a más gente que una manifestación antiterrorista.
No soporto el hedor de lo económico que rodea al fútbol. La suma del "valor" de cada uno de los jugadores que juegan, los del banquillo, los distintos árbitros, cada una de las entradas del publico, los gastos de infraestructura del estadio, seguridad, publicidad, retransmisión en radio, televisión e internet,  las distintas publicaciones en prensa antes y después del encuentro, los miles de horas de emisión para tratar cada aspecto y abrir cientos de debates en torno al partido a posteriori, lo que mueve la publicidad a titulo personal con cada jugador anunciando desde cervezas hasta coches o cualquier otro evento o marca... y luego todos esos miles de implicados no dejaran ni un duro a quien les pide de forma más o menos legítima por la calle un euro para comer o para drogarse.

La ingente cantidad de dinero que mueve uno solo de los partidos retransmitidos cualquier domingo, serian suficientes para paliar el hambre de 20 millones de personas durante un año entero.
¡¡¡ VEINTE MILLONES DE PERSONAS !!!
Y todos los que escogen una cafetería con fútbol un domingo, son cómplices de que muera gente por no tener para comer.
¿Drástico? Quizás. Pero no por eso tengo menos razón.

Me queda un sabor amargo asqueroso, cada domingo.

viernes, 5 de noviembre de 2010

De sueños

Me despierto y animosamente abro un ojo. Luego el otro. Me doy cuenta al instante de que he dormido muy bien. Encima, los rayos de sol se filtran por las rendijas de la persiana.  Todavía no ha sonado el despertador.
Una sensación me da a entender que es el preludio de un día magnífico.
Al contrario de lo que suele ser habitual, tengo ganas de levantarme, así que...me levanto.
Y me dedico más tiempo del habitual en la ducha.Me doy un homenaje. Realizo todas esas tareas que habitualmente dejo para  otro momento. Esos pelillos que sobran, esa crema que nunca me pongo, ese afeitado meticuloso, esa perilla bien recortada y alineada...

Para desayunar me premio con unas buenas tostadas, un buen colacao, y un zumo de naranja.
Los cafés con leche rápidos de siempre, ya son rutinarios.
Aprovecho para adelantar tareas domesticas.Ordenar objetos en las estanterías, iluminar la casa abriendo bien persinanas y ventanas, recogiendo las cortinas.
Siento que la luz me alimenta. Y me gusta.

Poco después, de camino al trabajo, voy muy por debajo del limite de velocidad. Me fijo en detalles que, en mi camino de los últimos casi 5 años, no me había fijado.
El color de aquella casa, la forma de aquel árbol, la fuente a la que nunca voy, el contraste del mar y el cielo...
Hasta aparcar me ha resultado sencillo hoy. Y casi casi delante de la puerta del trabajo. Apenas 4 minutos de caminata, que aprovecho para disfrutar de un cigarro y observar al resto de los viandantes.
Me gusta la sensación que siento. Siento que molo kilos.
Me siento wapo.

Y entro por la puerta de mi oficina. saludo a la vigilante de seguridad y le regalo la mejor de mis sonrisas, recordándole lo especialmente bien que le queda hoy  su uniforme de todos los días. De camino a mi cubículo me cruzo con 3 o cuatro compañeros a quienes saludo afanosamente con pequeños tópicos para hacer más llevadera la carga de trabajo.

Llego a mi puesto, y saludo a mis compañeros del turno de mañana.
Coqueteo ligeramente con uno que está especialmente bueno. otros, me ponen al día sobre las tareas realizadas, las no finalizadas que tendré que rematar y las de la tarde.
Entre nota y nota, nos preguntamos por nuestros respectivos fines de semana, nuestras parejas...
Hablamos un minuto sobre casas de turismo rural, sobre un par de contratos de unos clientes, acordamos nuestros dencasos de buen rollo, como siempre, y me siento delante de mi ordenador.
 La jornada laboral se me pasa de un tirón. Me gusta. Es agradable. La oficina es acogedora, los compañeros agradables y las tareas entretenidas. Así que, el quedarme casi 90 minutos mas de forma gratuita por encima de mi horario oficial, no me supone ningún esfuerzo.
Por la noche, de vuelta a casa, también me fijo en pequeños detalles, pues la luna llena lo ilumina todo. Ni siquiera me molesta la espera de 15 minutos del cruce de siempre a esas horas.
Llego a casa, me siento en el sofá antes de cenar, haciendo un repaso mental del día.
Ha sido magnifico.
De hecho, todos los dRRRRRRRRRRRRRIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIINNNNGNGGGGGGG ¡¡¡¡

¿El despertador?
¿Ya?
¿Ha sido un sueño?
Joder, otra vez mas a levantarse para ir a trabajar.
Y encima llueve. Cagontodoloquesemena...

martes, 2 de noviembre de 2010

De preguntas sin respuesta.

Siempre me he preguntado en qué momento se decide aplicar una reforma de cualquier índole en la ciudad.
Es decir; ¿se levanta el jefe de policía por la mañana un buen día, y decide realizar una propuesta para cambiar de dirección media docena de calles, por que le viene mejor para ir a trabajar?
O, ¿mientras el alcalde almuerza, se fija en que la guarnición de su guiso adquiere forma de espiral y decide proponer la creación de un enlace de acceso a la autopista?
O ,quizás el jefe de urbanismo ha tenido un flashback mientras estaba sentado en el trono, y ha decidido que todas las farolas y aceras sean de color marrón, y eso justifica una inversión millonaria?

Quiero decir, para que se me entienda mejor, ¿Hacen las cosas por que les da la gana por el simple hecho de asegurar su puesto de trabajo y adquirir reconocimiento (que no se yo...), o alguna vez le han preguntado a los que vivimos aquí, que a fin de cuentas, somos los que los hemos puesto ahí, nuestro punto de vista?

¿Alguien conoce a alguien a quien algún responsable del ayuntamiento, policía, urbanismo... le preguntase a modo de encuesta cualquier aspecto relacionado con una futura reforma, para que aunque después pasen de nosotros, nos creamos que han contado con nuestra opinión...?

Leo en un blog cercano, que van a hacer, ahora que se aproximan las elecciones, el quinto estudio sobre la movilidad del trafico en Pontevedra, valorado en nada menos que 90.000 euros.
Los otros 4 fueron un fracaso total. Y los ha hecho el mismo alcalde.
¿Qué tiene el quinto, que no tuviesen los otros cuatro?

Veo en la web del ayuntamiento de Vigo, que a través de su página, se puede votar para decidir desde el color de las farolas, hasta la frecuencia y variación de ruta del transporte público, pasando pro la nueva construcción de aparcamientos.

Aquí no podemos ni decidir si queremos que venga otra vez más Rafael o o que nos visite por enésima vez Miguel Bosé.
La señora de cultura lo decide, y punto pelota. luego los de marketing, ya se encargaran de darle forma y pintarlo bonito para que la gente se crea que ha requerido de un gran esfuerzo el volver a repetir con alguien que sale barato. Por que si encima sale caro, es para aplaudirla y decirla que mejor cante ella. Al menos sería más divertido.

Esta entrada no pretende criticar nada en concreto. Más bien, el conjunto de gestiones a lo largo de varios años, de todos los que se han acomodado en el puesto pensando que es para toda la vida. Supongo que ese es el gran defecto de los que llegan a la política: que se creen que van a estar ahí toda la vida, y se aferran al sillón con uñas y dientes.
Si tuviesen un poquito, sólo un poquito de dignidad, y sentido común, darían paso a otro después de varios mandatos.. Sobre todo si para mantenerse en el puesto tienen que realizar malabares, pactos y acuerdos con otros grupos políticos.

Son preguntas sin respuesta. Dudas que tiene uno.