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jueves, 19 de abril de 2012

De renacimientos

Hoy a sido uno de los días más radicales de mi existencia.
Radical, en cuanto a los dos extremos que he alcanzado:
Un estado de máxima tensión, que ha ido creciendo minuto a minuto, a lo largo de una semana entera, con sus días y sus interminables noches por un lado, y un estado de máximo alivio, por otro.
No puedo hablar sobre los detalles y, además, me alegro de no tener que hacerlo.
Pero al despedirme de la persona que me informó sobre la incertidumbre extrema que me nublaba la vida, sabiéndome poseedor de tan buena noticia, mis piernas comenzaron a temblar, hasta el punto que que tuve que sentarme en las escaleras del edificio. Y no pude compartir esa noticia hasta pasados unos minutos, por que las lágrimas me impedían ver la pantalla del móvil.

A lo largo de esa semana le he dado muchas, -quizás demasiadas-, vueltas a la cabeza, temiendo por las consecuencias de recibir una mala noticia. Tanto, que he perdido algo mas de dos kilos en una semana. Tanto, que las ojeras del sueño atrasado no se me pasaran en un mes entero. Tanto, que, uno de esos interruptores que a veces digo que tenemos dentro, y que saltan a cada cambio de etapa a lo largo de la vida, ha entrado en conexión, haciéndome virar el rumbo conceptual sobre muchas cuestiones que, por cotidianas, no les daba el valor que realmente tienen.

Esta semana pasada, no la habría soportado, -estoy convencido-, sin mis habituales que son muy poquitos, donde tengo que hacer una mención especial a un esporádico que espero se convierta en habitual. Él sabe bien quien es.
A todas ellas y a todos ellos les debo el no haber tirado la toalla.

Gracias.

domingo, 15 de abril de 2012

De Esperanzas


A veces, sin previo aviso, llega alguien que te cuenta fragmentos de su experiencia en la vida, y por algún extraño motivo, logras reconciliarte con la raza humana.
Cuando crees que eres el único que rema hacia adelante, y hasta empiezas a dudar de si estas remando hacia adelante...y hasta de si lo que tienes en las manos es un remo o vas en una barca, notas un empuje en la misma dirección y te das cuenta de que no estas solo.

Alguien que te ayuda a no radicalizare en contra del resto de seres humanos, por muy idiotas que estos sean.
Alguien con quien seis horas y media parecen muy poco tiempo.
Alguien que te cuenta lo que piensa y lo que siente. Las rabias, los miedos y también los agradecimientos que  guarda en los bolsillos.
Alguien que te saca de un plumazo de tu anodina monotonía, y te transporta a Las Palmas, viendo como se aleja un melenas con mochila entre la multitud, fijando esa imagen en su retina para los restos, y dejando en ti esa misma imagen y sensación, acompañada de un esfuerzo apocalíptico para no romper a llorar en mitad de la cafetería.
Alguien a quien no te aburres de escuchar y que te deja muy claro que tus problemas, se quedan en simples anecdotillas, convirtiendo tu estado de decepción, en un estado de esperanza que crece logarítmicamente, mientras piensas que te gustaría formar parte del club de fans de la madre que lo parió.

Y después de 390 minutos, te das cuenta de que fuiste cabizbajo y tristón, y regresaste  con la cabeza bien alta y con una mueca, preludio de una sonrisa inminente, y el conato de un abrazo que se debió de dar, pero que aún no se dió.

Pocas personas tan laicas se cruzan en la vida de uno, a las que les regales admiración por su pensamiento, palabra obra y omisión, haciéndoles un hueco muy especial entre los pliegues te tu enmarañado cerebro, pasando a formar parte inmediata de tu libro de recuerdos, durante el viaje por la vida.

Alguien que en sus alforjas llevará, a pesar de los consejos, lo imprescindible, lo necesario, lo prescindible, y una cantidad ingente de moralidad y positivismo. Y podrá con todo, aunque ahora no esté muy seguro.

Alguien a quien te gustaría tener guardado en un cajón, para cuando lo necesites.
Alguien a quien la vida, por equilibrio natural y divino, tiene que corresponderle como el ha hecho hasta ahora.

Así es Alex, alguien a quien le sobra una cantidad tal de humildad, que llenaría medio Vaticano.

Y yo me quito la gorra a su paso.

domingo, 8 de abril de 2012

De decepciones

Estoy decepcionado.
Muchas veces creí haber conocido realmente el significado de esa palabra pero, nada más lejos de mi realidad.
Cuando creía haber estudiado tanto para aquel examen, en el que además había puesto dosis extra de tesón, empeño e ilusiones pero que, finalmente, suspendí, no obtuve una decepción.
Quizás así lo creí entonces, pero realmente estaba...desilusionado.
Aunque quizás, -no lo niego-, en aquel lejano momento me creí poseedor de la mayor de las decepciones.
No, para nada. Era muy joven. Todavía me quedaba mucho camino hasta encontrarme de bruces con esta sensación.

Seguramente, con el transcurso de los años, me volví a encontrar nuevamente con el significado de esa palabra. O posiblemente me lo fui creyendo, a medida que me topaba con situaciones similares.
Imagino que tampoco me sentí realmente decepcionado ante mi primer desamor. Seguramente, por que aquello no era un amor verdadero. Era, tan sólo el primero. El segundo amor, que mejor recordaré siempre.

Tampoco ante la muerte, cuando me tocó tan de cerca. Cuando aquel al que calificaba de "mejor amigo" me deja para siempre, sin despedirse, atrapado entre los hierros de un ciclomotor, siento rabia, impotencia, ira...pero no decepción.

Cerca, muy cerca estuve de empaparme en decepción, muchos años después, cuando el punto en el que se encontraba mi estabilidad emocional y social, el lugar que yo ocupaba en el mundo con respecto y gracias a todo el entorno que me ha rodeado a lo largo de toda mi vida, estalló sin previo aviso, haciéndome partícipe de un total, absoluto y oscuro vacío, aferrado tan solo por una cuerda, que la persona que mas quiero, sostuvo con tanta fuerza para no dejarme caer en un abismo infinito.
No...no había lugar apenas para la decepción. La práctica totalidad del espacio estaba ocupada por la desilusión y por la ira.
Y por el desamparo.

La decepción llegó justo como debe de llegar para que el sentimiento sea intenso y duro. Para que sea agonizante y lento: Sin avisar

Así, cuando creí que me conocía lo suficiente, después de haber vivido cerca de 38 años, cuando creí que ya nada puede hacer que se me mueva ni un pelo, cuando realmente las arrugas de mis manos habían trazado por fin mi camino a seguir, la ruta principal que me llevaría a una vejez, un virulento sentimiento de decepción ha invadido mi mundo con una fuerza tal, que he recordado lo que sentí en aquella escuela hace 27 años, cuando me preguntaba dónde estaría y cómo seria mi vida, dentro de 27 años.

¿Será esta la respuesta que tantos años llevo esperando?
¿Estaré sumido en un estado puro de decepción, o quizás se trata de algo probablemente mas intenso que antaño, pero no lo suficiente como para creerme en posesión de la pureza de ese sentimiento?

En el fondo sé que la respuesta dependerá de la decisión que tome: Darme por vencido, o luchar.

La primera opción es dolorosa. Rendirme implica conformarme. Dejar de vivir y limitarme a ser un mero espectador de las vidas ajenas. Ir en el asiento de atrás, sin opción a decidir el destino.
Realmente es una opción deprimente y aburrida. Vivir el resto de mi vida de los recuerdos de lo que me gustaría haber vivido, sería una muerte en vida.

La segunda opción es arriesgada. Yo suelo evitar el riesgo.Pero mediante esta opción, tendré acceso a dos finales: El malo, que me llevará nuevamente a la primera opción, y el bueno, que es el que quiero alcanzar.

Luchar es querer cambiar la realidad por una mejor. Es ayudar, aunque en ocasiones ceas que no te quedan más fuerzas. Es lograr pequeños objetivos diarios, como llegar a casa después del trabajo y poder mirar a los ojos a la persona con la que has decidido compartir el resto de tu vida, a sabiendas de que no oculta ningún secreto. Creernos totalmente libres, sabiéndonos encasillados en un mundo en el que, al igual que todos los demás, somos completamente diferentes e individuales.
Luchar es valorar y agradecer lo ajeno. Sonreir sinceramente. Discutir y reconciliarse. Abrazarse, besarse, aburrirse y divertirse, disfrutar del silencio, del fuego de una chimenea, de la soledad en compañía, de una abeja en una puta flor...Luchar es vivir ¡¡¡

Y aunque creo que este pobre cascarón no soportará otra lucha tan encarnizada como la que he emprendido,   espero que nunca sea necesaria.

Realmente, no tengo tanta curiosidad por conocer lo que siente plenamente un decepcionado.

jueves, 29 de marzo de 2012

De Hipotecas sin Fronteras

Hoy voy a pedir cosas.
Por que además de protestar, un tío rancio tiene que pedir cosas.

Tras darle vueltas -tampoco muchas, no os voy a engañar...-, he llegado a la original conclusión de que, lo que yo quiero es cash. Dinerito. Euros, dolares, pesos...me da igual la moneda.
Pasta, al fin y al cabo.

¿Por qué motivo pido dinero?
Bueno.. la verdad es que tengo muchos:
Juntar lo que me clava un notario por una firma con su boli caro en el documento hipotecario,  comprarme el último disco de Enrique Iglesias, al que espero le lleguen estas lineas...por si quiere tener un detalle, poder invitar a cenar a mi novio a algo un pelín mas sofisticado que un chino, ir al dentista antes de que lo mio deje de tener arreglo, cambiarle la correa de distribución al coche, por que demasiado riesgo...deja de tener atractivo... en fin, esas cosillas del día a día, que con un sueldo de casi mileurista, nos suenan a ciencia ficción.

¿Por qué motivo tendrías que darme un euro...o 97.281,23, si te apetece?
También se me ocurren unos cuantos:
Los habituales, poniéndome en plan Lola Flores en sus mejores tiempos, son:
-Por que un eurillo de cada persona es un granito de arena.
-Que es lo que te cuestan 5 cigarros, 3 jugadas a la tragaperras, medio café de los dos o tres que te tomas cada día...
-Por que no has hecho tu buena acción del día, y esta es una muy buena oportunidad, que puedes repetir cada día, cuando tengas que hacer una buena acción del dia...

Pero también existen otros motivos un tanto mas...realistas y conceptuales:
Todos ellos pasan por no someterme ante el conglomerado económico que forman, entidades bancarias, indices de referencia, notarias, tasadores y demás fauna que, cual buitres esperando el ultimo aliento de su futura cena, revolotean alrededor haciendo tiempo. Esperando. Siendo conscientes de que, mas tarde o más temprano, cenarán.

Si, es posible que si no entro en la máquina económico-financiera de una forma, lo haga de otra. A fin de cuentas, el mundo se reduce a "personas, que consumen bienes". Es simple.
Pero al menos, la ayuda de ese dinerillo que me donarás cuando termines de leer esta entrada, servirá para anestesiar en gran medida, el dolor que producen los engranajes de la máquina cuando me atrape, y me engulla.

¿Cuando se ha roto el equilibrio de las cosas, sin darnos cuenta?


Lo del donativo no lo decia de coña:




martes, 27 de marzo de 2012

Leía hace un rato, -siguiendo esos azares de quien navega siguiendo enlaces trasnochadores y aleatorios-, a Juan Antonio.Abro su blog y cominienzo a oir una canción, que solo puedo calificar como "Enorme".  Comienzo a leer y, en un momento, noto humedad en mis ojuelos. Me encantaría saber quien la interpreta. Leo las primeras lineas con inocuo interés, mientras oigo "...noventa minutos no puede durar el amor, pideme más..." en esa voz y esa guitarra -del sur probablemente-, que me impiden concentrarme en lo que leo. Y me esfuerzo por centrar mi atención en sus lineas: Comienza hablando de la madurez que nos proporciona la experiencia, lo vivido. Prosigue  y centra su exposición en la ausencia de las casualidades. Indica, que todo cuanto se logra en esta vida solo puede ser fruto del abnegado esfuerzo y la profunda dedicación. Y yo me lo creo a pies juntillas.
Empiezo a sumergirme entre su frases y párrafos. El tema que oigo se hace más intenso. Una frase dice que "las grandes epopeyas se han escrito con la vida de los grandes hombres". La valoro. Y de nuevo coincido. Alcanzo la última parte leyendo que "Quién sabe lo que ese destino nos tiene preparado en nuestro hilo de vida".Alcanzo las últimas lineas. Finaliza la canción. 
Yo tardo un par de minutos en reaccionar.Vuelvo a leerlo con mas calma.
Y me sorprendo a mi mismo, habiéndome olvidado de mis preocupaciones por unos instantes.

Gracias Juan Antonio.

viernes, 23 de marzo de 2012

De hipotecas

Hasta los huevos.
Así es como queda cualquiera que se empiece tan solo a plantearse, el poner en funcionamiento este delirio.
De entrada, hay que entender el significado teórico y sobre todo práctico, de un montón de palabrejas y tecnicismos inventados para putear al hipotecado, tales como amortización, capital,  arbitraje, arras, aval, cadencia, carencia, interés, cancelación hipotecaria, cancelación registral, cargas, catastro, clausulas, certificado registral, comisión de apertura, comisión de cancelación, condiciones, crédito, cuota, diferencial, división horizontal,  documento privado, documento público, escritura, euroibor,  fianza, gastos de hipoteca, gastos de prórroga, divisas, hipoteca puente, vivienda habitual, vivienda principal, segunda vivienda, vivienda nueva, vivienda usada (sea principal o secuandaria), interés de demora, actos jurídicos documentados, ibi, iva, ivt, itp, irph, cargas, nota regisral, novación, obra nueva,  oferta vinculante, préstamo con techo, con suelo, cualificado o hipotecario, garantía pignoraticia, prestatario, proindivisión, plusvalía, redondeo, registro de la propiedad, segunda vivienda, seguro de amortización, simulación, subrogación, subvención, tae, tasación, tipo de interés tipo sustitutivo de referencia, titulo de propiedad, valor catastral, verificación, , administracion de fincas, Agente de la propiedad inmobiliaria, arbitrtaje, arrendador, arrendatario, cédula de habitabilidad, cédulas de clasificación definitiva, compra sobre plano, cooperativa, derecho de tanteo y retracto...y esos son solo los del índice de referencias. 

Una vez conozcamos el significado de todos y cada uno de ellos, tenemos que saber como interactuan los diferentes términos entre sí.
Además, tenemos que contar con la perspicacia de los distintos ¿profesionales? del sector. Si no nos la intenta meter doblada el propietario, lo hará el agente inmobiliario, y siempre, siempre siempre, lo intentará el comercial del banco donde preguntemos.
Todos ocultarán lo malo, exagerarán lo bueno, jugarán al despiste si vamos por un terreno comprometido para ellos, y nos pondrán mil y un ejemplos de lo contentos que están todos los hipotecados con ellos.

Por supuesto, tendremos que sortear las dificultades laborales durante el resto de nuestra vida, soportando las subidas de tipos de interés, las zancadillas de los trepas y en general, las dificultades que nos plantea la vida todos y cada uno de los muuuuchos días de amortización restantes.
Una vez superada la primera depresión pre-hipotecaria, vendrá la primera depresión económica, cuando veamos que la propiedad con un valor de 140.000 euros, casi se duplica entre intereses, gastos hipotecarios, gastos registrales, tasaciones, comisiones, seguros...
Y una vez superada la primera depresión económica, llegará la primera depresión convivencial, cuando el ahogo económico, el estrés de los números y las condiciones variaciones o combinaciones de todo esto, hagan mella en tu relación. Y fijaos que todo esto ocurrirá antes de que os concedan la hipoteca, mientras los dos tenéis trabajo sois felices y coméis perdices.

Ahora solo falta que, ademas de superar todo lo anterior, te guste la vivienda y el entorno e incluso llegues a ser feliz.
Suerte.

martes, 13 de marzo de 2012

De programas absurdos

Me estoy tragando involuntariamente por no estar en mi casa, el bodrio mas gordo que jamás he podido ver en la televisión.
Un "programa" que me provoca vergüenza ajena como persona, como adulto, como televidente, como español...
Es tan, pero tan grande la lista de cuestiones absurdas que se ven y se dicen sin tregua, que por fuerza llego a la conclusión de que todo tiene que estar guionizado.

Me refiero al telebodrio-entertainement que lleva por título "Quien quiere casarse con mi hijo", en el que se pueden leer rótulos como "Fulanito de Tal: Informático y virgen" o "Menganito de cual: Químico y stripper".

Un programa en el que las madres presentan a sus hijos como candidatos para ser seducidos por otros participantes que se pelearan literalmente por ellos.

Muchos cuerpos sin cerebro, músculos y tatuajes por doquier que no van mas allá de mantener sexo, salvo en el caso del informático virgen que al parecer, es su madre quien va a decidir por él.
Crías de 20 años pugnando por lograr su trofeo, insultos, tacos, jugarretas, participantes que pasan del candidato y se lían entre ellos, tópicos homosexuales, tópicos heterosexuales, madres sobreprotectoras, lagrimas, ira, frustración....

Sobre todo, carencia total y absoluta de vergüenza ajena para, -de entrada- presentarse al concurso.

Parajes idílicos (Miconos, París...) que, en el fondo, es lo único real del programa.

Creía que Cuatroº no rebajaría tanto la calidad de sus emisiones, pero supongo que al final, lo que cuenta no es la calidad, sino los ingresos que proporcione el programa.

Evidentemente, nadie que conozco ha visto nunca el programa en caso de que les preguntes, a pesar de que todos se sepan los lugares en los que han estado, los nombres de los participantes, y hasta las jugarretas que al parecer, en programas anteriores se han hecho los unos a los otros.

Patético.