Colaboradores

jueves, 1 de agosto de 2013

De sentimientos encontrados

Paco es un hombre bueno.

Algunos hasta se juegan el sueldo, ante quien consiga encontrar a alguien que diga lo contrario.
Nunca contrajo nupcias. Solo trabaja y cuida de su madre.
Trabaja en algo para lo que se esforzó y estudio, y fue ascendiendo a lo largo de los años. En algo que le gusta. O gustaba, hoy no lo sabría asegurar.
Cuida de su madre con una edad en la que los pequeños achaques están a la orden del día.
Sus vecinos solo dicen que maravillas de él. Su frutera, que hace las veces de confidente, lo defendería ante cualquiera que ose mancillar su nombre.
Sus compañeros de trabajo, dejarían en manos de su intachable expediente laboral cualquier cuestión relacionada con el tajo...

Pero Paco ha cometido un error. Un pequeño despiste que para cualquiera de nosotros no adquiriría la categoría ni de anécdota. Ha hecho, o dejado de hacer algo, que para quien les escribe, no supondría ni la perdida de dos literales segundos de su tiempo.

Su error ha causado mucho dolor y sufrimiento. Muchas victimas mortales y heridos. Muchos de ellos con graves secuelas de por vida.
Paco se ha despistado unos segundos mientras trabajaba, a los mandos de un veloz tren de pasajeros y no ha reducido la velocidad a tiempo.

Sí, es posible, -casi seguro-, que no fue solo su despiste. Seguramente se unieron varias circunstancias como la escasa o deficiente señalización, la dificultad del trazado de la vía en ese tramo, la inexistencia de mecanismos automáticos que supervisen las tareas de este maquinista, una llamada telefónica recibida, relacionada con su trabajo, la gran velocidad a la que circulaba en el tramo anterior de forma correcta...

El caso es que Paco no logró adaptar la velocidad de la maquina que conducía...y se salió de la vía.

Paco, el amigo, el confidente, el trabajador, se enfrenta ahora al tramo mas difícil de su vida;
Un accidente de estas características viene acompañado ademas del sufrimiento y la perdida de todos los afectados, de un terrible tufo amarillento de casi cualquier medio de comunicación. Y de cientos de promesas políticas. Y de la severidad policial. Y de la demagogia, las hipótesis de quienes nunca hemos conducido un tren pero nos creemos con la autoridad suficiente para diagnosticar con detalle tantos y tantos motivos...
Romper una lanza a favor de Paco ahora mismo, es una cuestión tabú, y seguramente un brindis al sol.
Quienes lo piensan, no lo dicen en voz alta: no está de moda ser amigo de Paco ahora mismo.

Pero Paco también es un ser humano, con sus sentimientos, sus emociones, su familia, sus vecinos y amigos, sus compañeros de trabajo...y sus errores. 

Y se producen una serie de sentimientos encontrados llegados a este punto:

Por un lado, la necesidad social de cortar una cabeza, la necesidad política de cortar una cabeza, la necesidad empresarial de cotar una cabeza, y la responsabilidad, -que no necesidad-, jurídica que implica la posibilidad de cortar una cabeza.

Por otro lado, a mi, -seguramente a todos nosotros-, nos enseñaron desde muy pequeños que existen una serie de castigos para quienes por sus actitud perversa deciden hacer mal las cosas, o hacen un daño intencionado a los demás. Sinceramente pienso que solo los malos de intención tienen que ir a la cárcel.

"Pero también los negligentes", -dirá usted-.

A pesar de todo, la idea de que un hombre bueno, la idea de que Paco entre en prisión y sea uno mas de los ladrones, asesinos a sangre fría, drogadictos o estafadores que se pueden encontrar en cualquier prisión, no me hace ninguna gracia.

"Los cojones", dirá algún familiar o algún superviviente del accidente.
Y también tendrá su razón. Por que la tiene.

A pesar de todo, estoy convencido y las pruebas así lo están indicando, que Paco no tenia la intención de causar ningún accidente. Fue eso: un accidente. Una negligencia quizás unida a otras cuestiones antes citadas.

Pero eso no cambia el hecho de que Paco sea un hombre bueno.
Ni tampoco cambia el hecho de que el dolor se apoderase de medio Pais,

Pensaba yo, de forma un tanto absurda, que debería de existir un termino medio carcelario. No todo el mundo es malo o bueno, a secas.
Pensaba también que la perdida de libertad causa dolor. Seguramente no del mismo tipo que están sufriendo los familiares de las victimas.

Personalmente no me he visto afectado. Como gallego muy próximo a Santiago, conozco a amigos que tienen amigos hospitalizados o fallecidos, si, pero no me toca de cerca.
Aun así, me ha hecho mucho daño. He llorado en el sentido literal de la expresión. Mi ánimo ha decaído.
Quiero decir con esto, que no me puedo ni quiero comparar con nadie que realmente esté pasando por el suplicio de ese accidente. 
Pero quiero decir también, que espero que esas familias que han sufrido tamañas pérdidas, y esos otros que tendrán quizás secuelas , en algún momento tendrán que tomar la decisión de decidir, como todos los demás hemos hecho ya en tantas tertulias televisadas o de café, si el maquinista es un hombre bueno, o solo un negligente con carnet de conducir ferrocarriles.

Son solo reflexiones escritas.

martes, 30 de julio de 2013

De re-animación

Cuando uno se desanima, tiene que volver a animarse...o re-animarse.

En ocasiones, uno se desvive en palabras, consejos o conversaciones mas o menos triviales y típicas para que quien está desanimado, cambien su actitud, o simplemente se distraiga del tema que lo ha llevado a ese estado de ánimo.
 Consejos y conversaciones como la que te dice que tienes que dar un cambio a tu vida, cambiar el chip, salir más, poner límites, pasar de todo, no darle importancia, darle mucha importancia, cortar por la sano, dejar que pase un tiempo...de todo y gratis.

Pero solo una persona, tan sólo una ha dado en el clavo con la fórmula sencilla a la par que eficaz:
Escuchar pacientemente sin apenas articular palabra, regalar un abrazo fuerte pero sin que llegue a quebrar costillas, y como regalo extra, un poco de poesía para los oídos de quien se encuentra abatido por sus circunstancias.

Cuando te reúnes con quienes te hablan con sinceridad y de corazón, te das cuenta de la diferencia que existe entre una conversación trivial sobre las aventuras y desventuras de fulanito, la gracia de menganito, o el precio del bolso del Zara,  y los pensamientos mas íntimos de uno, las inquietudes de otro, las aspiraciones de ella, los deseos de él...y se te enfría el café, o tratas de seguir bebiendo de una taza que se ha vaciado hace rato sin darte cuenta.

Las horas vuelan y te ves envuelto en un torrente de sentimientos, de alegría, de admiración, de orgullo por lo ajeno y por el prójimo mas próximo.

Te sientes profundamente agradecido por haber sido admitido entre quienes admiras de verdad, por sus formas, sus conocimientos, sus virtudes, sus comprensiones, sus paciencias...y aunque en el fondo no sabes a ciencia cierta si eres uno de ellos, procuras borrar esa inquietud para concentrarte en lo que realmente importa: ese momento.

Cuando te encuentras con gente de verdad, personas realmente auténticas, un halo de magia lo envuelve todo y actúa de anestesia que mitiga el dolor emocional previo al encuentro, para dejar paso a una paz muy excitante. 
Y yo que no las pillo por que nunca he aprendido a leer entre lineas, tengo que hacer un pequeño esfuerzo adicional para estar a la altura, pero compensa.

Notas como trabaja la cabeza cuando te rodeas de personas con un coeficiente emocional y una calidad humana mas elevada que la media.

Realmente se hace de menos el tele-transporte, cuando te sientes tan cómodo y aprendes tantas cosas de alguien que está por aquí de forma temporal, y que volverá a su lugar de origen, a diez mil kilómetros de distancia.

Al resto, será necesario continuar frecuentándolos para que la vida propia adquiera un sentido lógico.

En cualquier caso, todos/as han contribuido, en algún caso sin saberlo, a una re-animación. 

Apertas.



sábado, 27 de julio de 2013

El Tren

Hoy es Viernes. De madrugada.
Ya han pasado dos días de ese accidente que nos ha dejado a todos...tocados de alguna forma.

Entre mis quehaceres cotidianos se encuentra la fotografía; Me paga algunas facturas. Hace dos días que he de realizar una selección de 10 fotografías, de entre todas las tomadas en la última sesión fotográfica pero...no puedo.
Visualizo una, veo otra, me fijo en la composición, el histograma, los gestos del modelo...pero mi cabeza no tarda en volar hacia un amasijo de hierros de un tren...
Vienen a mi cabeza gritos, lagrimas, lloros, personas buscando a personas, gente deambulando  en mitad de una vía de tren recién descarrilado.

La noticia llegó, como llegan casi todas: Poco a poco.
"...Un accidente de tren hace escasos minutos...", leo en un momento de receso en la oficina, delante del ordenador. Conecto la radio escucho la proximidad a la estación de Santiago de Compsotela, el lugar, por el que de forma muy próxima he pasado con mi bicicleta realizando el camino de Santiago que terminé hace apenas una semana...las primeras trágicas cifras...
Continuo con mi trabajo. Al salir dedicaría las siguientes horas a la festividad de Apostol. Pero de nuevo busco información en internet, pasados quince o veinte minutos, sobre el tema.
Esa sensación....
Las primeras informaciones confirman la gravedad, que ni de lejos resultó ser la que finalmente se ratificó.

Las 10. Termino de trabajar y voy literalmente corriendo al coche para conectar la radio antes que el motor. La SER, la Radio Galega, la radio galega otra vez, Radio Nacional, Radio maria, la SER de nuevo...todas hablan de la gravedad del accidente.

No suelo tener prisa para volver a casa. Salir de la oficina es "mi momento". Esos cuarenta minutos de coche me ayudar a desconectar cada fin de jornada, pero...esa noche no era como las demás. Quizás me di demasiada prisa.

Aparco casi de cualquier manera, corro hacia casa, subo las escaleras hasta el tercer piso para no esperar al ascensor y vuelo hasta el ordenador que hace las veces de tv. Esos 90 segundos que tarda en arrancar me devuelven una serie de imágenes atronadoras y violentas..
Mi angustia crece hasta salirse de la escala.
Se piden las primeras donaciones de Sangre en Santiago. Yo estoy a media hora de autopista...decido esperar. Se habla del traslado de las primeras victimas menos graves a hospitales de Pontevedra, Salnes, Vigo...y mas donaciones. Bajo sin pensarlo. Un resorte me ha impulsado a hacerlo.

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Ya han pasado dos días. Ya he visto todas las imágenes que mi cupo de escrúpulos me permite, y una dosis extra. No me afectan en absoluto esas imágenes. Pero sí el dolor ajeno.
Siento ese dolor casi, como si fuese mio. No puedo evitarlo.

El camino de Santiago que he realizado este año, mi quinto camino, me ha reportado calma, serenidad, paz y un poco de cordura. Uno aprende muchas cosas de la gente del camino. Se hacen amigos de los que te gustaría que durasen toda la vida. Este año a mi me han tocado los mejores. Muchos de esos nuevos amigos han vuelto a su casa en ese tren, pero en sentido contrario. 
He vuelto diferente de ese camino. Pero ese estado de bienestar ha saltado por los aires y se ha hecho añicos, a la vez que las vidas de tantas personas. En ese estado me encuentro desde el accidente.

Lagrima fácil, dolor de alma y apatía.

Leo fragmentos de historias ajenas que hacen que me pregunte cómo podría yo aliviar, aunque solo fuese un poco, la pena de Ángel, de los padres de Lidia, el novio de Laura...

Leo también agradecimientos a todos aquellos vecinos de Angrois que ayudaron los primeros, a todos los que fuimos a donar sangre a algún centro, a todos los cuerpos y miembros de seguridad de toda índole y color... leo también que dentro de nada aparecerán un rebaño de políticos a hacer su papel de apenados, o para coordinar nada y molestar mucho.

Leo...muchas cosas que todos hemos leído. Cosas que no me permiten realizar la selección fotográfica que tenia que estar lista hace horas.

Y de todo esto solo puedo concluir con la inutilidad y molestia de la clase política, de lo bien que nos arreglamos sin ellos y lo poco o nada que los hemos echado de menos durante todo el proceso de rescate.
 Y también, a pesar de las diferencias que tengamos, de lo unidos que estamos cuando las circunstancias realmente así lo requieren.

Seguramente mi dolor poco importará a quien ha perdido a su mujer y a su futuro hijo, a su madre o a sus primos. Pero creo necesario decir en voz alta, que todos sufrimos con ellos. Que aunque nuestro sufrimiento conjunto no les devuelva la vida a sus familiares, y aunque nunca nos encontremos frente a frente, les apoyamos y les queremos.
Me gustaría abrazar una por una, a todas y cada una de las personas que a esta hora estarán mucho mas despiertas que yo, ante la imposibilidad de conciliar el sueño tras haber recibido un golpe tan duro e inesperado.

Y aunque esto solo son palabras en un blog, algunos seguiremos muy de cerca vuestra historia, cuando deje de ser noticia. Para comprobar que, con el tiempo, os encontráis un poco mejor. Por que solo cuando vosotros os recuperéis, nos recuperaremos nosotros.

Apertas.




martes, 9 de abril de 2013

De Tradiciones

No soy el mejor ejemplo del catolicismo. De hecho, le tengo un poquito de asco a la iglesia, y todo lo que la rodea. Supongo que a medida que uno va cumpliendo años, deja de creer en muchas cosas. En los Reyes Magos, en el Ratoncito Pérez, en el Coco...y en la iglesia. También en la católica.
Viendo el telediario y las docenas de casos de pederastia demostrados, pero casi siempre suavizados, a uno de viene a la cabeza aquel mandamiento que una vez me tuve que aprender por narices, que decía algo así como "No cometerás actos impuros".
Claro, claro...
Luego ves como un montón de etíopes esqueléticos medio comidos por las moscas a las que ya no prestan demasiada atención, contrasta con imágenes donde el Papa y todo su contubernio visten unas prendas que al cambio servirían para dar de comer a medio África: Seda de la mejor calidad, cordones y accesorios tallados a mano en oro venidos de todas las partes del planeta, medidas de seguridad humanas y técnicas que acarrean un coste desenfrenado...amén de todo aquello por lo que no pagan (exenciones de todo tipo de impuesto como el IVA, el IBI o el de sucesiones, o el mantenimiento de iglesias, ermitas  catedrales, abadías  conventos, y todo tipo de construcciones que, por otro lado, tienen un uso publico altamente restringido.
Por otro lado tienen una cantidad de ingresos tal, que nadie es capaz a ciencia cierta de llevar una contabilidad exacta pues,  ademas de las subvenciones multimillonarias con las que cada año los diferentes gobiernos de todo el mundo les llenan las arcas, el dinero en efectivo de sus fieles, bodas, bautizos, comuniones, confirmaciones, funerales, aniversarios...es de un goteo continuo a lo largo de los siglos.
Pagamos a la iglesia marquemos o no la famosa "X" en la declaración de la renta, algo que no todo el mundo sabe, pues, aunque no se señale esa casilla, el estado les dará anualmente una enorme subvención (este 2013 nada menos que diez mil millones de euros. Justo lo que se recortó en sanidad. Aunque después un cura con cáncer acuda al sistema nacional de salud en vez de rezar. Mucha fe no deben de tener en su Dios...

La iglesia cuenta con sus propios notarios, registradores de la propiedad, abogados, agencias inmobiliarias, bancos, centros médicos, escuelas, con sus correspondientes subvenciones y exenciones, claro...y un enorme ejercito de funcionarios repartidos hasta donde alcanza la vista...y un poco más allá. La legislación se realiza teniendo en cuenta solo a la iglesia católica. Las demás iglesias...no cuentan. Personalmente creo que a la hora de legislar, no se debería de tener en cuenta a ninguna iglesia.

Encima, se pasan el día diciendo que todo el que no sea creyente irá directamente al infierno donde pasará toda la eternidad entre terribles sufrimientos y estertores de dolor. Pero ojo, que los que si creen y pagan y se someten voluntariamente, deberán de seguir unas normas de una rigidez tal, que sobre la tierra se pasaran media vida confesándose, fustigándose física o emocionalmente, reprimiéndose  y pagando por sus pecadillos. Y ni aún así se les asegura una vida eterna.

Aun así, los lugares de culto hacen que algo dentro de nosotros haga un "clic". Aunque no lo admitamos luego en voz alta. No voy a entrar en los motivos. Quizás será por la grandiosidad o solemnidad de las construcciones, por las escasez de las visitas a este tipo de lugares, por la sugestión...

   ....o quizás no.




sábado, 16 de febrero de 2013

Marcos, el sintecho

¿Qué es lo que nos diferencia de un sintecho?
¿El móvil?. ¿El crédito personal con un interés casi pornográfico? ¿La hipoteca incierta o el alquiler desmesurado?
¿Será quizás que la diferencia radica simplemente en la actitud? Un sintecho lo asume y un casi mileurista asediado por los gastos y las deudas...no.

Se ve tan lejana la posibilidad de dormir literalmente bajo un puente...
Eso mismo debió de pensar Marcos, quien sin embargo ahora está convaleciente en un hospital, tras ser rescatado anoche de entre las llamas de los cartones que hacían las veces de dulces y atorciopeladas mantas nocturnas.

El azar y ese tan mal visto hábito de trasnochar ante el ordenador releyendo literatura fotográfica sobre esquemas de iluminación,  hicieron que escuchase los gritos desesperados en una oscura madrugada, de quien ya lo había perdido todo una vez y, seguramente, sólo poseía esperanza. O desesperanza.

El primer grito fue ignorado, ante la habitual posibilidad de un transeúnte  disfrutando de alguna bebida espirituosa, algo bastante habitual.
También el segundo grito.
Pero el tercero fue claro:
"Auxilio !!" rezaba aquella voz afónica y desesperada.

Me incorporé de mi cómodo sillón en la que reposaba envuelto en una cálida bata para acercarme a la ventana y entreabrirla unos centímetros. Lo justo para poder oír con mas claridad aún si cave, otra nuevo pedido de ayuda.

Inmediatamente marqué el 091 y describí lo mas breve y detalladamente posible la situación  "Hola; Bajo el puente de la calle Rosalía de Castro se oyen gritos de auxilio y se ve humo. Debe de haber alguien quemándose". Al otro lado del teléfono la agente, posiblemente acostumbrada en demasía a oír peticiones mas alarmantes de lo que posteriormente suelen ser, empezó a pedir algún dato del comunicante, pero quizás de forma muy grosera la interrumpí (aprovecho también para disculparme si ese fuese el caso), diciéndole "Oye, daros prisa que se está quemando alguien. Manda a los bomberos y a una ambulancia". Creo recordar que fue algo así.

A partir de ahí, cogí mi reflex, pero como dictan las leyes de Murphy, no tenia batería.
"Putas clases de iluminación , pensé. Así que hice uso del móvil para, de alguna manera dejar constancia de lo que estaba ocurriendo.
Así, los 120 segundos que tardaron en llegar las primeras patrullas, se hicieron eternos. Y Para Marcos...no quiero ni imaginármelo.
Una vez leí que el fotógrafo es un simple notario de la realidad. Pero en ocasiones la realidad es una mierda pinchada en un palo.

A partir de ahí, en algunos medios de comunicación se tachaba de "heroica actuación" mi llamada al 091.
Y lejos de ser un desagradecido, quien realmente se merece ese título honorífico son los agentes que, incluso antes de que llegasen los bomberos, consiguieron sacar con vida al verdadero protagonista, de ese hueco que hacia las veces de hogar, literalmente bajo un puente.
Esa es la labor que se demanda de las fuerzas de seguridad; Actuaciones como esta sí son valoradas por la ciudadanía.

Diversas quemaduras en las piernas, y su traslado a un hospital de Vigo es lo único que sé. Intentaré buscar mas información para saciar mi egoísta curiosidad desde la comodidad que me brinda el sillón frente al teclado de mi ordenador.

¿Qué es lo que tiene que ocurrir para llegar a una situación como la de Marcos?
¿Por qué solo dedicamos unos pocos minutos a pensar en cuestiones como esta cuando sale una noticia, siendo personas totalmente invisibles -incluso molestas-, el resto de la jornada?
Tiene que existir una forma de ayudar a quienes están en esta situación, mas allá de una limosna esporádica con las vueltas del cambio a la salida del supermercado.
Yo no tengo la formula, pero supongo que todo empieza pro saber que existe un problema, o que alguien tiene un problema, para, a continuación, empezar a buscar una solución.

Supongo que Marcos se recuperará, pero...¿y después?




Adjunto varios enlaces que tratan la noticia:






domingo, 30 de diciembre de 2012

Decepción en el II Concurso Fotografico del CFEME

Decepcionante.
Sólo así puede calificarse el resultado de la segunda edición del concurso fotográfico "Europa en un Click", organizado por el Movimiento Europeo Consejo Federal Español.
Decepcionante, sangrante, y con un enorme tufillo a tongo y mas a movimiento económico  que a movimiento europeo, de una asociación que dice no tener fines de lucro.

En este concurso fotográfico, y según rezan textualmente las bases en su segundo punto "El tema empleado sera libre dentro del marco de la temática europea", o dicho de otra forma, todas las imágenes presentadas, obligatoriamente deben de tener relación de una u otra forma, con Europa.

El primer premio de este concurso obtendrá un premio en metálico de 1500€ dentro de la categoría  "Fotografías con cámara", y 500€ dentro de la categoría "Fotografías hechas con móvil" , además de 6 segundos premios galardonados con 200€ cada uno.

La decepción ha venido de la mano de la organización y jurado cuando indican en su página de facebook que se hará publico el fallo del jurado con retraso según un escueto párrafo que dice literalmente
 "Lo siento chic@s, recibo un correo que sigue sin haber consenso entre los cuatro miembros del Jurado. Lo aplazamos a mañana, esperando que por fin salga esa fumata blanca."

Por otro lado, a día de hoy domingo 30  de Diciembre, todavía no se han dado a conocer los nombres que han compuesto el jurado que ha decidido otorgar los diferentes premios, ni el criterio y conocimientos que han desembocado en el fallo.

Lo peor de todo, lo mas decepcionante y triste, ha sido la publicación de las fotografías ganadoras que ni de lejos tienen relación o representatividad europea, algo que, como hemos indicado antes, exigían las bases del concurso:
 Primer premio cámara

Primer Premio Movil

Mas allá de la calidad técnica o artística de las fotografías galardonadas, su relación con Europa es nula, lo que ha despertado multitud de críticas entre los participantes, quienes ademas se quejan de las anomalías y fallos al enviar mediante un email de Google (gmail), sus archivos para el concurso, al estar el buzón lleno y recibir el consecuente mensaje automático de error.

Como guinda a este maltrecho pastel, la organización indica que uno de los segundos premios se ha declarado desierto, al no haber encontrado ninguna otra fotografía "a la altura" de los premiados, según reza otro comunicado en su pagina de Facebook: "El Jurado ha decidido -por unanimidad- dejar uno de los 6 segundos premios vacantes al no haber podido elegir una fotografía que estuviera a la altura de las finalistas y que respetase la temática del concurso: "Europa",
Semejante falta de respeto hacia el resto de los participantes, muchos de ellos con años de profesionalidad en la fotografía, solo ha hecho que aumentar el descontento general.
Han sido cientos, -quizás miles-, de imágenes (pues tampoco se ha facilitado el dato), las que han participado, 7 premiados saltándose las bases del concurso y para colmo no se entregan todos los premios alegando que el resto de los participantes son demasiado malos, no se indica quien ha formado parte del jurado ni qué criterios han utilizado en la selección (los indicados en las bases está claro que no han sido), dificultades técnicas para participar...

Muchos de los participantes se pregunta ahora qué es lo que harán constar en el informe que deberán de remitir a la institución central, razonando los motivos para elegir a los premiados.

Muchos de lso participantes, han tachado de "Timo" o "Todo vale" el resultado.
La organización inicialmente defendió su postura alegando en un unico comentario que "No hacen falta ver banderas para representar Europa.", algo que para nada ha calmado las iras de quienes veían todo esto como una inocentada.
Por otro lado, el montante económico utilizado para los premios (un total de 3200 euros, de los que un premio de 200€ no ha sido entregado), es algo de lo que la organización tampoco ha hecho mención. Seria interesante saber si esos fondos provienen de alguna subvención  o de afiliados particulares, para conocer con detalle el funcionamiento de esta organización sin animo de lucro.

Una organización que se suma a las muchas de una lista sospechosa de utilizar unos criterios alejados de lo que indican sus estatutos, debido principalmente a la falta de transparencia e información.

jueves, 6 de diciembre de 2012

La sala de espera de la unidad de reanimación

La sala es como cualquier otra sala de espera: Fria, anodina y desaprovechada.
Unas ventanas que dejan ver la parte interna de ese cuadrado compuesto por los cuatro edificios que forman el complejo hospitalario en el que me encontraba. Justo en medio de ese patio, la estructura monstruosa y metálica que alberga -posiblemente-, parte del mecanismo del aire acondicionado del edificio.

Ante mi, un pequeño y desconchado mueble de contrachapado que no va a juego con nada, pero que sirve para almacenar esos llamativos trajecillos desechables de color verde, que uno ha de ponerse antes de entrar en la unidad de reanimación, con la finalidad de no contaminar a los enfermos.
La habitación con forma de "L" tiene distribuidas junto a sus paredes varias butacas, algunas de ellas distintas entre si, y una pequeña mesita con revistas antiguas y manoseadas.

Estoy sentado en una de esas butacas incómodas muy atento a cada movimiento  que sucede en la puerta, a unos 3 metros a mi izquierda. En cualquier momento alguna enfermera comenzará a llamar  a un pequeño numero de personas, que podrán acceder a la sala de reanimación unos pocos minutos a comprobar que sus familiares continúan respirando, con o sin ayuda mecánica.

Delante de mi, cuatro hombres de entre 30 y 50 años charlan de forma demasiado distendida para mi gusto. No se les aprecia tan angustiados como a las tres mujeres que tengo a mi izquierda, alguna de ellas con los ojos llorosos.

Al fondo, dos chicos con un ordenador portátil juegan a algún juego donde el premio es matar a cuantos mas "enemigos" mejor.

Los sonidos electrónicos de los teléfonos móviles me ponen un poco mas nervioso. Yo tengo mi teléfono en modo vibración. Considero que es un pequeño gesto que contribuye a la tranquilidad necesaria en un lugar como ese donde, cualquier movimiento brusco de alguien con batín azul, puede provocar confusión y nerviosismo entre quienes esperamos noticias de nuestros familiares.
En mayor o menor medida, todas las personas que se encuentran en la sala de reanimación han sido intervenidos quirúrgicamente.
Algunos de ellos durante horas, muchas horas.
En mi caso algo mas de ocho horas tras las cuales un cirujano sin nombre ni apellidos nos facilitó una rápida y escueta -pero necesaria- información sobre como había discurrido dicha intervención.
Buenas y malas noticias casi siempre: "La intervención ha ido bien, pero nos hemos encontrado mas cosas que pueden ser -o no-, malas a corto -o lago- plazo", seria un resumen adecuado. Sosiego y desasosiego a partes iguales para mantener la tensión de quienes hace ocho horas que esperamos, durante cinco o seis horas mas.
La guinda de ese monologo casi siempre será "las próximas 5 horas son críticas para ver como se desarrolla la actividad cardíaca, respiratoria y renal, durante el despertar de la anestesia".
Odio la palabra "crisis" en todas sus afecciones. Y hoy la odio aún mas.

No me gusta esa sala. No me gusta que la gente hable tan alto. No me gusta tampoco el sonido de sus móviles  ni del juego de guerra del ordenador del chico del fondo.

De cuando en cuando alcanzo a escuchar las pequeñas alarmas en forma de repetitivos "Beeps" de las máquinas que monitorizan a los familiares de los que esperamos en esa sala. Cuando una de esas alarmas se escucha mas de dos o tres veces, se puede notar como un pequeño grupo de médicos y enfermeros se movilizan al otro lado de aquella puerta para estabilizar al enfermo y uno desea de forma egoísta y silenciosa, que el el familiar que ha tenido el problema sea el de cualquier otra persona de las que se encuentran allí.

En las series televisivas de hospital, todo se soluciona al grito de "Rápido: 10 miligramos de epinifrina", y todo vuelve a la normalidad. Si acaso fuese muy grave, a ese grito se añadirá el de "Rápido, un carro de paradas !!! Cargando...apartaos !! Chasss!! y a continuación el dulce sonido del ritmo cardíaco en forma de "beep...beep...beep...beep...". Y así de fácil se salva una vida, para a continuación dar paso a la publicidad de las rebajas de El corte Ingles.

En esta sala nada se parece a la realidad televisada de los jueves por la tarde. Aquí no hay ningún Vilches salvador, ni ningún House todopoderoso, y ni siquiera ningún conductor de ambulancia que alegre la vista.
Solo un montón de gente que habla demasiado alto, o llora tímidamente.

Un medico ha salido de la unidad de reanimación y ha preguntado por los familiares de una señora que he visto salir de quirófano hace 4 horas. Las tres mujeres que estaban a mi izquierda se levantan apresuradamente, como si tuviesen un resorte en el asiento. Se hace el silencio en la sala. Un silencio morboso, curioso y descortés que poco importa a los familiares de la señora. Una de esas tres mujeres me resulta muy conocida. Después me enteraré de que ha estudiado conmigo en primaria, hace mas de 20 años.
Apenas se escucha la exposición del facultativo, pero vistas las caras de los familiares, son muy malas noticias. Aquellas tres mujeres son informadas de que su madre, que se encuentra en la unidad de reanimación, está teniendo demasiadas dificultadas para recuperarse y, a lo sumo, en 4 o 5 horas morirá.

Unas lloran, otra pasa a despedirse de su madre, yo me quedo totalmente trastocado y no puedo evitar ponerme en su piel. Se me humedecen los ojos demasiado y me planteo la magnitud de mi reacción, si ante un anuncio ajeno he sufrido de esa forma.

De nuevo, de forma silenciosa y egoísta,  agradeces no estar en su piel, y al mismo tiempo tampoco deseas que ellas estén en su piel..
De repente te das cuenta que hace muchas horas que ni comes ni bebes, y aunque la máquina expendedora esta a tan solo 20 metros, no quieres separarte de aquella puerta por la que de momento solo has visto entrar malas noticias, ojos llorosos e indiferencia ajena. Es una mala puerta.

También te das cuenta de que necesitas huir a algún lugar donde nadie te vea para llorar un rato a gusto, pero te obligas a mantener la compostura ante las dos familiares que te acompañan. Ellas son mas frágiles. Y yo también, pero soy el único hombre del grupo. Los chicos no lloran. Lo dijo Miguel Bosé.

Mientras estamos cada uno de nosotros inmiscuidos en nuestras divagaciones, oímos nuestro apellido y una fuerza superior nos impulsa a ponernos en pie. Ahí comprendí ese resorte que mencionaba al principio.. Podemos pasar de dos en dos a visitar a nuestro enfermo. Somos tres, pero ya habíamos acordado el orden: Mi madre y yo unos minutos, y después me cambiaría por mi hermana de forma excepcional y aprovechando la amabilidad del personal, pues las visitas han de ser breves y únicamente dos personas, según las normas.
Entramos vestidos de verde. Él, -mi padre-, esta conectado a muchas maquinas, con muchos tubos. Mi madre le ha puesto la mano sobre la frente y él ha entreabierto los ojos, nos ha reconocido, pero no puede hablar. Tiene un tubo muy grande en la boca, para respirar. Ha hecho una mueca como sonriendo de forma casi imperceptible y se ha puesto a llorar.
Yo nunca le había visto llorar.
...

Un par de  minutos ha sido suficientes. Le cedo el turno a mi hermana y vuelvo a esa fría, anodina y desaprovechada sala de espera.