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jueves, 12 de septiembre de 2013

De regresos

...y allí estaba, tras una breve espera.
De pié, junto a su bolsa en la que transportaba el equipaje que le permitió miles de kilómetros, con una expresión impropia en él. Ojeando el móvil, quizás, con una pizca de impaciencia. Como queriendo mantener su mente ocupada.

Aparqué y lo saludé con un correspondido gran abrazo. Uno de esos enormes abrazos que no se dan solo por cortesía. Uno de esos fuertes abrazos que acompañan alguna lágrima y se prolongan en el tiempo. Uno de esos abrazos que aprovechamos de forma egoísta y silenciosa para comprobar realmente lo que es un buen abrazo.
Pero en algún momento tuve que volver a respirar...

Regresaba de un viaje complicado. Complicado y novedoso. Un viaje donde nada era lo que parecía ser, y se ponía a prueba lo físico y lo emocional, hasta el extremo. Al final, siempre gana lo emocional. La razón, concretamente...

Uno de esos viajes que sirven para comprobar que las frases, nunca son sólo frases. Como esa que dice que un viaje saca lo mejor y lo peor de cada uno. O esa otra, que nos enseña que en un viaje, se conoce realmente a quien nos acompaña.

Pero no tenia por que haber sido así. Debería de haber discurrido de una forma infinitamente mas placentera, con un final irrepetible. No fue así, pero no por el viaje, sino por la compañía; Los lugares visitados y siempre desconocidos, los paisajes de ensueño, los espectadores  anónimos, los olores y sonidos, las calles, caminos, senderos, y chaparrones...eso fue perfecto, y quedará para siempre en la memoria.
El contrapunto, la mancha..el borrón.. fue la compañía. Viajar con desconocidos entraña sus riesgos, y en ocasiones, -no siempre-,  tenemos oportunidad de comprobarlo.

Aunque...¿pudo haber sido mejor?

Si lo pensamos detenidamente, llegamos a la conclusión de que un viaje lo hacemos para aprender.
Sí, también para salir de la rutina, conocer otros lugares, otras culturas, otras costumbres, otros climas.. Pero el afán de conocer otras cosas, no deja de ser, ganas de aprender.

Cuando un viaje nos ha enseñado muchas cosas, ha sido un buen viaje.
Este, ademas de enseñarte, te ha aleccionado.

Además de todas las cosas agradables que forman parte de los distintos lugares y personas que has visitado y con las que te has relacionado a lo largo de tantos y tantos días, has aprendido a soportar miedo, a orientarte en lugares descocidos, a mantener la clama ante momentos de estrés y provocaciones, a soportar gran esfuerzo físico...
Tienes mucho mas claro cuales son tus límites en muchos aspectos. Tienes mas control sobre ti mismo. Te conoces mas y mejor.

Quizás no era el objetivo de ese viaje aprender todo esto, sino disfrutar. Cierto es...
Pero lo aprendido evitará sufrimientos similares en el futuro. O quizás no. Es posible que este tipo de situaciones no se puedan evitar. Cada uno es como es. Unos nos fiamos ciegamente de quienes aparentan venir de frente, y hacer lo contrario, nos convertiría en personas comunes. No debemos de cambiar eso, por que cuando somos correspondidos en nuestra sinceridad y calidez, la recompensa emocional multiplica por mil cualquier tropezón a causa precisamente de esta forma de ser.

En cualquier caso, lecciones viajeras aparte, lo que al final queda son las sonrisas de quienes te vieron pasar. Los aplausos, los claxons de los coches, la bocina de ese tren dando ánimos, los paisajes, los colores, olores, lugares, gentes...

El resto se va difuminando con el tiempo hasta convertirse en una "anécdota sin importancia".

Sirva la admiración de una interminable lista de amigos que ya nos gustaría a otros tener, como prueba de lo que has sido capaz de hacer para que, junto con esa increíble familia que te apoya siempre, te empujen a repetir en otra ocasión, la aventura que esta vez no ha tenido un final que te habías imaginado, pero que no deja de ser un final feliz.

Enhorabuena !!

jueves, 29 de agosto de 2013

De anécdotas peregrinas

He escrito varias veces sobre los diferentes Caminos de Santiago que he realizado. Algunos andando, otros en bicicleta...pero hoy quiero hacer mención a un camino que estoy haciendo virtualmente:

Mi bUen amigo Alex, junto con su amigo Eduardo, se han embarcado en la aventura de realizar El Camino de Santiago en Tándem desde Holanda, tierra de tulipanes, vacas y  cosas tipo Heidi.

Eso seria para muchos de los que nos quedamos aquí, un sueño hecho realidad. Un recorrido tan cargado de anécdotas, de lugares desconocidos, de otras lenguas viperinas...sentir lo que sienten todos aquellos extranjeros que nos visitan, una vez atraviesan nuestras fronteras, pero sentirlo "de verdad".

El caso es que, como no tengo posibilidad de hacer algo así, me tengo que conformar con hacer mis rutillas desde Salamanca, desde Oviedo, o desde Santander...y vivir de forma virtual y de primera mano, las que Alex y Eduardo están realizando, a través de sus Facebook y del blog que han habitado para la ocasión.

Las experiencias y momentos (o ausencia de ellos), que vives a lo largo de ese recorrido, van construyendo  sin que apenas seas consciente, lo  que luego daremos por llamar "anécdotas", y con el paso del tiempo "recuerdos".. Y no todos tienen por que ser buenos, divertidos o alegres. Pero de eso se trata. De, -en ocasiones-, estar a punto de tirar la toalla debido por ejemplo a una lesión, por cuestiones climatológicas o logísticas, por cuestiones emocionales...
Como decía el Sabina, "sobran los motivos".
Pero nuestro oscuro pasajero interior para unos, contumaz voceilla interior, para otros, nos convence para continuar. Por que también nos sobran los motivos para continuar.

Nadie dijo que fuese fácil. Y quienes hemos hecho varios caminos en bicicleta, lo sabemos perfectamente. En ocasiones es muy duro. Pero es tal la magnitud emocional con la que se nos recompensa a cada desnivel alcanzado, cada final de etapa y, por supuesto, cada final de trayecto, que no ha lugar a plantearnos definitivamente el abandonar.

"Cada pedalada es una sonrisa", dijo hace no mucho tiempo uno de los protagonistas de esta aventura bicigrina.
Quédate con eso. Lo malo, igual que viene, se va.
Pero lo bueno viene para quedarse. Y para recordarlo siempre.

Recuerda tus recuerdos durante tu  anterior camino. Todos los que entonces viajaban contigo, también están en esta ruta. Y recuerda también que no se trata de "el camino" como un trayecto, sino de lo que hay en el. De cada curva, cada árbol, cada gota de sudor, cada chaparrón con su posterior cielo azul. Cada momento de relax al sol. Cada sonrisa que os dedican todos aquellos con los que os cruzais.

Las anécdotas se van acumulando en nuestro infinito disco duro.
Todos las oiremos, con el paso del tiempo, una y mil veces.
Pero solo a dos personas se les erizaran los pelillos mientras las cuentan.
Ese brillo en los ojuelos acompañado de una mirada perdida en el horizonte con un amago de sonrisa, se llama "experiencia vivida". Y con el paso de los años, cuando nuestros manillares sean sustituidos por bastones, nuestros culottes por pañales, y nuestros maillots por gruesos jerseys de lana, esas experiencias vividas, serán las que nos permitan seguir viviendo un puñado de años mas.

Y al igual en en anteriores ocasiones, todo lo que ahora no logras explicarte, lo entenderás perfectamente un par de días después de finalizar el viaje.

Ánimos a moreas !!

miércoles, 21 de agosto de 2013

Los Pimientos de Padrón...

...uns pican e outros non.

Hoy me he metido una dosis tan elevada de capsaicina hasta un punto tal, que hora y media después tengo las papilas gustativas a punto de caramelo.
La capsaicina es un compuesto químico que incorpora el capsicum annuum.
Dicho de otro modo, se trata de aquellos pimiento de padrón que pican de cojones.

Y es que parte del atractivo de los Pimientos de Padrón, ademas de su sabor, es la posibilidad aleatoria e inidentificable a simple vista, de que uno salga picante. O muy picante. O picante de cojones, como ha sido el caso.

Así, una amena conversación se puede ver divertida y bruscamente interrumpida por ese picor tan característico, a la par que se dejan oir los archiconocidos consejos del tipo : "Come pan !!", o "Bebe. bebe mucho !!", o "No respires!!", o trágalo rápido, no te lo tragues, meterle otro pimiento para que reparta el picor, etc,etc,etc... Consejos que a pesar de saber perfectamente que nunca funcionan, preferimos seguir a rajatabla para mantener las manos ocupadas y no cortarnos las venas, que es lo que realmente nos apetece en ese momento.

Como dice el dicho gallego, "Os Pementos de Padrón, uns pican e outros non".

En cualquier caso, ha sido esta una gran velada cargada de sabores:
Mi primer bocado a una arepa, presagiaba una continuidad mas que segura.
La habitual zorza con patatas, los pimientos...y otros sabores menos tangibles...
Un muy ligero sabor amargo debido a esa envidia (siempre muy sana), que provoca el ver como alguien a quien aprecias sin medida, va a llevar a la practica un sueño como es el recorrerse media Europa en bicicleta. En Tándem , para ser más precisos.

Un dulce sabor provocado por la admiración de quienes fueron capaces de tomar una dura decisión que  pondría un punto y aparte en su vida, y lo hicieron sin venirse abajo.

El saturado y contrastado sabor que traen consigo los viandantes que pasean junto a la terraza desde la cual los observas, dejando que acompañen a través de la vista, lo que degustas a través de la boca.

El casual recuerdo hecho realidad de toparte a quien hace años que no ves, mientras hablas de él, se convierte mas en vaticinio que en casualidad.

La agradable temperatura de una calurosa noche de verano, con 24 o 25 grados a media noche, pone la guinda a unas horas de regocijo desgraciadamente comedido, y te llenan la cabeza de preguntas que nunca osaras sacar fuera de ella.

Y de todo esto, solo puedes sacar una conclusión, tambien intangible: Que bien se está cuando se está bien.

Buen camino, bicigrinos.
Gracias por la velada, Alex.
Cierro mi libreta de tomar apuntes por hoy.

sábado, 10 de agosto de 2013

De Rusos homófobos

Recientemente el gobierno de Vladimir Putin ha aprobado lo que dicen ser una ley para "proteger a los menores de las relaciones no tradicionales".
En la práctica es un nuevo exterminio patrocinado por la dictadura rusa.

Todos hemos visto ya los vídeos en la red de homosexuales, simpatizantes y/o activistas, siendo golpeados, vejados e increpados a cara descubierta y en plena calle, por ordas de terroristas callejeros, apoyados por transeúntes que pasaban por allí, ante la mirada y la inacción de la policía que, a apenas 2 o 3 metros del linchamiento, sonríen sin más.
Incluso uno de estos grupos de delincuentes callejeros a secuestrado, torturado, violado y asesinado a un joven, mientras era grabado por los móviles de sus asesinos que, también a cara descubierta, disfrutaban, reían y posteriormente ante las cámaras de televisión, justificaban sus actos. Estos asesinos están perfectamente identificados pero no se ha tomado ningún tipo de acción legal contra ellos, y no parece que valla a ser así.

Esta ley afecta también a cualquier turista, por lo que se recomienda NO viajar a este país por motivos obvios.

Además, en vísperas de los Juegos Olímpicos, todo parece apuntar a que esta ley que se ha iniciado con una crudeza digna de países tercermundistas, es simplemente una "prueba piloto" para baremar las reacciones de los vecinos europeos. Se prevee que, tras las jornadas deportivas las acciones se recrudezcan todavía más.

Responsables políticos Rusos entre sonrisas ante las cámaras de televisión, restan importancia y credibilidad a los múltiples heridos, e incluso al asesinato certificado y grabado y se limitan a repetir cual autómatas sin cerebro que es "para proteger a los menores" pero, para protegerlos ¿de qué?

La homosexualidad no es algo malo. No hace a una persona buena o mala. No se contagia por contacto físico ni por contacto social. Si creen eso, -que lo creen, pues ya lo han mencionado algunos de sus gordos y aparentemente alcoholizados miembros del gobierno, basándose en la literatura cristiana-, se están considerando así mismos "personas" sin criterio, carácter ni auto control.  Aunque eso es algo que, por el simple hecho de aprobar esta ley, ya han demostrado claramente.

Actualmente Rusia y los rusos son el hazmereir de casi todo el planeta. Se han creado múltiples plataformas para boicotear todo lo relacionado con Rusia, sus productos, servicios (bebidas, ropa, tiendas online, viajes, servicios bancarios...) y, en general, cualquier cosa que recuerde a Rusia es evitada, para no ser relacionado con uno de sus ciudadanos, agresores y violentos, o para que no piensen que se apoya o se tolera esa ley homófoba desde la distancia.
Ser ruso ahora mismo no está de moda, hasta el punto de que supone vergüenza ajena.

Pero más allá de todas estas acciones que desde los países civilizados apoyamos incondicionalmente y de forma activa, participando en la recogida de firmas, boicoteando productos rusos e incluso los juegos olímpicos, evitando dar cualquier tipo de publicidad o mención, o envitando comprar marcas que patrocinen los juegos, también se solicita el envío masivo de mensajes a cualquier tienda, departamento del gobierno, o página web rusa, señalando de forma educada -si es posible-, nuestra frontal oposición ante un genocidio disfrazado de protección.

No comprar en una tienda física o web esa camiseta, esa botella de vozka y adquirir otra similar pero en otro lugar, es solo un pequeño granito de arena, que entre todos hará que la industria rusa se resienta, los directivos de pequeñas y medianas empresas -por que no les quede mas remedo-, pedirán al gobierno, que suavice o elimine esta ley y, si no lo hace, el gobierno se estará poniendo en contra de sus propios ciudadanos.

En fin, Rusia en la actualidad da asco, y los rusos dan mucha pena. No todos. Solo casi todos.
Boicot a Rusia.

jueves, 1 de agosto de 2013

De sentimientos encontrados

Paco es un hombre bueno.

Algunos hasta se juegan el sueldo, ante quien consiga encontrar a alguien que diga lo contrario.
Nunca contrajo nupcias. Solo trabaja y cuida de su madre.
Trabaja en algo para lo que se esforzó y estudio, y fue ascendiendo a lo largo de los años. En algo que le gusta. O gustaba, hoy no lo sabría asegurar.
Cuida de su madre con una edad en la que los pequeños achaques están a la orden del día.
Sus vecinos solo dicen que maravillas de él. Su frutera, que hace las veces de confidente, lo defendería ante cualquiera que ose mancillar su nombre.
Sus compañeros de trabajo, dejarían en manos de su intachable expediente laboral cualquier cuestión relacionada con el tajo...

Pero Paco ha cometido un error. Un pequeño despiste que para cualquiera de nosotros no adquiriría la categoría ni de anécdota. Ha hecho, o dejado de hacer algo, que para quien les escribe, no supondría ni la perdida de dos literales segundos de su tiempo.

Su error ha causado mucho dolor y sufrimiento. Muchas victimas mortales y heridos. Muchos de ellos con graves secuelas de por vida.
Paco se ha despistado unos segundos mientras trabajaba, a los mandos de un veloz tren de pasajeros y no ha reducido la velocidad a tiempo.

Sí, es posible, -casi seguro-, que no fue solo su despiste. Seguramente se unieron varias circunstancias como la escasa o deficiente señalización, la dificultad del trazado de la vía en ese tramo, la inexistencia de mecanismos automáticos que supervisen las tareas de este maquinista, una llamada telefónica recibida, relacionada con su trabajo, la gran velocidad a la que circulaba en el tramo anterior de forma correcta...

El caso es que Paco no logró adaptar la velocidad de la maquina que conducía...y se salió de la vía.

Paco, el amigo, el confidente, el trabajador, se enfrenta ahora al tramo mas difícil de su vida;
Un accidente de estas características viene acompañado ademas del sufrimiento y la perdida de todos los afectados, de un terrible tufo amarillento de casi cualquier medio de comunicación. Y de cientos de promesas políticas. Y de la severidad policial. Y de la demagogia, las hipótesis de quienes nunca hemos conducido un tren pero nos creemos con la autoridad suficiente para diagnosticar con detalle tantos y tantos motivos...
Romper una lanza a favor de Paco ahora mismo, es una cuestión tabú, y seguramente un brindis al sol.
Quienes lo piensan, no lo dicen en voz alta: no está de moda ser amigo de Paco ahora mismo.

Pero Paco también es un ser humano, con sus sentimientos, sus emociones, su familia, sus vecinos y amigos, sus compañeros de trabajo...y sus errores. 

Y se producen una serie de sentimientos encontrados llegados a este punto:

Por un lado, la necesidad social de cortar una cabeza, la necesidad política de cortar una cabeza, la necesidad empresarial de cotar una cabeza, y la responsabilidad, -que no necesidad-, jurídica que implica la posibilidad de cortar una cabeza.

Por otro lado, a mi, -seguramente a todos nosotros-, nos enseñaron desde muy pequeños que existen una serie de castigos para quienes por sus actitud perversa deciden hacer mal las cosas, o hacen un daño intencionado a los demás. Sinceramente pienso que solo los malos de intención tienen que ir a la cárcel.

"Pero también los negligentes", -dirá usted-.

A pesar de todo, la idea de que un hombre bueno, la idea de que Paco entre en prisión y sea uno mas de los ladrones, asesinos a sangre fría, drogadictos o estafadores que se pueden encontrar en cualquier prisión, no me hace ninguna gracia.

"Los cojones", dirá algún familiar o algún superviviente del accidente.
Y también tendrá su razón. Por que la tiene.

A pesar de todo, estoy convencido y las pruebas así lo están indicando, que Paco no tenia la intención de causar ningún accidente. Fue eso: un accidente. Una negligencia quizás unida a otras cuestiones antes citadas.

Pero eso no cambia el hecho de que Paco sea un hombre bueno.
Ni tampoco cambia el hecho de que el dolor se apoderase de medio Pais,

Pensaba yo, de forma un tanto absurda, que debería de existir un termino medio carcelario. No todo el mundo es malo o bueno, a secas.
Pensaba también que la perdida de libertad causa dolor. Seguramente no del mismo tipo que están sufriendo los familiares de las victimas.

Personalmente no me he visto afectado. Como gallego muy próximo a Santiago, conozco a amigos que tienen amigos hospitalizados o fallecidos, si, pero no me toca de cerca.
Aun así, me ha hecho mucho daño. He llorado en el sentido literal de la expresión. Mi ánimo ha decaído.
Quiero decir con esto, que no me puedo ni quiero comparar con nadie que realmente esté pasando por el suplicio de ese accidente. 
Pero quiero decir también, que espero que esas familias que han sufrido tamañas pérdidas, y esos otros que tendrán quizás secuelas , en algún momento tendrán que tomar la decisión de decidir, como todos los demás hemos hecho ya en tantas tertulias televisadas o de café, si el maquinista es un hombre bueno, o solo un negligente con carnet de conducir ferrocarriles.

Son solo reflexiones escritas.

martes, 30 de julio de 2013

De re-animación

Cuando uno se desanima, tiene que volver a animarse...o re-animarse.

En ocasiones, uno se desvive en palabras, consejos o conversaciones mas o menos triviales y típicas para que quien está desanimado, cambien su actitud, o simplemente se distraiga del tema que lo ha llevado a ese estado de ánimo.
 Consejos y conversaciones como la que te dice que tienes que dar un cambio a tu vida, cambiar el chip, salir más, poner límites, pasar de todo, no darle importancia, darle mucha importancia, cortar por la sano, dejar que pase un tiempo...de todo y gratis.

Pero solo una persona, tan sólo una ha dado en el clavo con la fórmula sencilla a la par que eficaz:
Escuchar pacientemente sin apenas articular palabra, regalar un abrazo fuerte pero sin que llegue a quebrar costillas, y como regalo extra, un poco de poesía para los oídos de quien se encuentra abatido por sus circunstancias.

Cuando te reúnes con quienes te hablan con sinceridad y de corazón, te das cuenta de la diferencia que existe entre una conversación trivial sobre las aventuras y desventuras de fulanito, la gracia de menganito, o el precio del bolso del Zara,  y los pensamientos mas íntimos de uno, las inquietudes de otro, las aspiraciones de ella, los deseos de él...y se te enfría el café, o tratas de seguir bebiendo de una taza que se ha vaciado hace rato sin darte cuenta.

Las horas vuelan y te ves envuelto en un torrente de sentimientos, de alegría, de admiración, de orgullo por lo ajeno y por el prójimo mas próximo.

Te sientes profundamente agradecido por haber sido admitido entre quienes admiras de verdad, por sus formas, sus conocimientos, sus virtudes, sus comprensiones, sus paciencias...y aunque en el fondo no sabes a ciencia cierta si eres uno de ellos, procuras borrar esa inquietud para concentrarte en lo que realmente importa: ese momento.

Cuando te encuentras con gente de verdad, personas realmente auténticas, un halo de magia lo envuelve todo y actúa de anestesia que mitiga el dolor emocional previo al encuentro, para dejar paso a una paz muy excitante. 
Y yo que no las pillo por que nunca he aprendido a leer entre lineas, tengo que hacer un pequeño esfuerzo adicional para estar a la altura, pero compensa.

Notas como trabaja la cabeza cuando te rodeas de personas con un coeficiente emocional y una calidad humana mas elevada que la media.

Realmente se hace de menos el tele-transporte, cuando te sientes tan cómodo y aprendes tantas cosas de alguien que está por aquí de forma temporal, y que volverá a su lugar de origen, a diez mil kilómetros de distancia.

Al resto, será necesario continuar frecuentándolos para que la vida propia adquiera un sentido lógico.

En cualquier caso, todos/as han contribuido, en algún caso sin saberlo, a una re-animación. 

Apertas.



sábado, 27 de julio de 2013

El Tren

Hoy es Viernes. De madrugada.
Ya han pasado dos días de ese accidente que nos ha dejado a todos...tocados de alguna forma.

Entre mis quehaceres cotidianos se encuentra la fotografía; Me paga algunas facturas. Hace dos días que he de realizar una selección de 10 fotografías, de entre todas las tomadas en la última sesión fotográfica pero...no puedo.
Visualizo una, veo otra, me fijo en la composición, el histograma, los gestos del modelo...pero mi cabeza no tarda en volar hacia un amasijo de hierros de un tren...
Vienen a mi cabeza gritos, lagrimas, lloros, personas buscando a personas, gente deambulando  en mitad de una vía de tren recién descarrilado.

La noticia llegó, como llegan casi todas: Poco a poco.
"...Un accidente de tren hace escasos minutos...", leo en un momento de receso en la oficina, delante del ordenador. Conecto la radio escucho la proximidad a la estación de Santiago de Compsotela, el lugar, por el que de forma muy próxima he pasado con mi bicicleta realizando el camino de Santiago que terminé hace apenas una semana...las primeras trágicas cifras...
Continuo con mi trabajo. Al salir dedicaría las siguientes horas a la festividad de Apostol. Pero de nuevo busco información en internet, pasados quince o veinte minutos, sobre el tema.
Esa sensación....
Las primeras informaciones confirman la gravedad, que ni de lejos resultó ser la que finalmente se ratificó.

Las 10. Termino de trabajar y voy literalmente corriendo al coche para conectar la radio antes que el motor. La SER, la Radio Galega, la radio galega otra vez, Radio Nacional, Radio maria, la SER de nuevo...todas hablan de la gravedad del accidente.

No suelo tener prisa para volver a casa. Salir de la oficina es "mi momento". Esos cuarenta minutos de coche me ayudar a desconectar cada fin de jornada, pero...esa noche no era como las demás. Quizás me di demasiada prisa.

Aparco casi de cualquier manera, corro hacia casa, subo las escaleras hasta el tercer piso para no esperar al ascensor y vuelo hasta el ordenador que hace las veces de tv. Esos 90 segundos que tarda en arrancar me devuelven una serie de imágenes atronadoras y violentas..
Mi angustia crece hasta salirse de la escala.
Se piden las primeras donaciones de Sangre en Santiago. Yo estoy a media hora de autopista...decido esperar. Se habla del traslado de las primeras victimas menos graves a hospitales de Pontevedra, Salnes, Vigo...y mas donaciones. Bajo sin pensarlo. Un resorte me ha impulsado a hacerlo.

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Ya han pasado dos días. Ya he visto todas las imágenes que mi cupo de escrúpulos me permite, y una dosis extra. No me afectan en absoluto esas imágenes. Pero sí el dolor ajeno.
Siento ese dolor casi, como si fuese mio. No puedo evitarlo.

El camino de Santiago que he realizado este año, mi quinto camino, me ha reportado calma, serenidad, paz y un poco de cordura. Uno aprende muchas cosas de la gente del camino. Se hacen amigos de los que te gustaría que durasen toda la vida. Este año a mi me han tocado los mejores. Muchos de esos nuevos amigos han vuelto a su casa en ese tren, pero en sentido contrario. 
He vuelto diferente de ese camino. Pero ese estado de bienestar ha saltado por los aires y se ha hecho añicos, a la vez que las vidas de tantas personas. En ese estado me encuentro desde el accidente.

Lagrima fácil, dolor de alma y apatía.

Leo fragmentos de historias ajenas que hacen que me pregunte cómo podría yo aliviar, aunque solo fuese un poco, la pena de Ángel, de los padres de Lidia, el novio de Laura...

Leo también agradecimientos a todos aquellos vecinos de Angrois que ayudaron los primeros, a todos los que fuimos a donar sangre a algún centro, a todos los cuerpos y miembros de seguridad de toda índole y color... leo también que dentro de nada aparecerán un rebaño de políticos a hacer su papel de apenados, o para coordinar nada y molestar mucho.

Leo...muchas cosas que todos hemos leído. Cosas que no me permiten realizar la selección fotográfica que tenia que estar lista hace horas.

Y de todo esto solo puedo concluir con la inutilidad y molestia de la clase política, de lo bien que nos arreglamos sin ellos y lo poco o nada que los hemos echado de menos durante todo el proceso de rescate.
 Y también, a pesar de las diferencias que tengamos, de lo unidos que estamos cuando las circunstancias realmente así lo requieren.

Seguramente mi dolor poco importará a quien ha perdido a su mujer y a su futuro hijo, a su madre o a sus primos. Pero creo necesario decir en voz alta, que todos sufrimos con ellos. Que aunque nuestro sufrimiento conjunto no les devuelva la vida a sus familiares, y aunque nunca nos encontremos frente a frente, les apoyamos y les queremos.
Me gustaría abrazar una por una, a todas y cada una de las personas que a esta hora estarán mucho mas despiertas que yo, ante la imposibilidad de conciliar el sueño tras haber recibido un golpe tan duro e inesperado.

Y aunque esto solo son palabras en un blog, algunos seguiremos muy de cerca vuestra historia, cuando deje de ser noticia. Para comprobar que, con el tiempo, os encontráis un poco mejor. Por que solo cuando vosotros os recuperéis, nos recuperaremos nosotros.

Apertas.