sábado, 19 de noviembre de 2011

De sueños y reflexiones

reflexionar.
1. intr. Considerar nueva o detenidamente algo. U. t. c. tr.
reflexión.
(Del lat. reflexĭo, -ōnis).
1. f. Acción y efecto de reflexionar.
2. f. Advertencia o consejo con que alguien intenta persuadir o convencer a otra persona.
Estaba conjugando el verbo. Pero no de la forma que lo hace casi todo el mundo. Mi reflexión es un poco mas...¿Ajena?

Yo estaba pensando en lo que va a ocurrir a familiares, amigos compañeros de trabajo, vecinos, aquel camarero del bar que tiene un culo increíble...si la derecha llega al poder.
 De entrada, la familia me transmite inquietud. Bueno, realmente es miedo, por que ya han experimentado durante muchos años el mandato de la derecha. También el de la izquierda. Y pueden comparar. Lo tienen claro. No les ha hecho falta reflexionar, ni ver monólogos televisados, ni acudir a giras estelares por medio país. Cuando tienes clara tu ideología, y te sientes a gusto sabiéndote protegido por todo ese conglomerado de normas, leyes y entidades que se resume bajo la palabra "política", no necesitas que vuelva de nuevo la inquietud o el desequilibrio.
Mis padres siempre han trabajado duro. Mucho mas, desde luego, que cualquier político. Solo se han vestido de largo para ocasiones especiales. Ningún político de este mundo ha hecho tanto como ellos por sacar a una familia adelante. No estoy hablando de oficinas...ni siquiera de techos.
Hablo de vacas, fincas heladas antes del amanecer, kilómetros de frío y silencio roto únicamente por cencerros.
O por desplazamientos de miles de kilómetros a lugares donde todo es desconocido, por un sueldo que a duras penas servia para pagar un alquiler.
Han vivido en medio de paseillos, desapariciones de conocidos, miedos, bofetadas vestidas de uniforme verde...
Y sin remontarnos tanto en el tiempo, también han vivido el nacimiento de la democracia que tanto está ahora de moda por su ausencia real.
Absolutamente ningún político nacido o por nacer, puede compararse ni de lejos con el esfuerzo de verdad que han realizado unos padres como los míos. Esfuerzo físico, económico, intelectual...
Han pasado por transiciones políticas de todo tipo y son los mas preparados para decidir bajo que régimen quieren disfrutar de su recién estrenada jubilación.
Un cambio, únicamente provoca miedo. Si, he dicho "miedo".
Su intranquilidad , sin embargo, en mi provoca el deseo de que esto no cambie.
Por su bien, y por el mio.

Que nos hemos acostumbrado a que nos traten de forma global y tenemos que volver a la individualidad. Un político se refiere siempre a "los ciudadanos", a "el empleo de calidad", a "nuestras economías" o al "estado de bienestar". Pero todavía no he visto ningún político que hable un castellano antiguo en el que pueda conjugar una frase de forma que todos lo entendamos, para sustituir  a "los ciudadanos" por "Carlos y Mercedes". O "el empleo de calidad" por "madrugar menos, dejar de mojarte, helarte de frío, o que tu jefe sepa que eres algo mas que un número, resultado de lo que produces durante 9 horas diarias dejándote el físico".
Que cambie "nuestras economías" por "el mísero sueldo con el que hacemos malabares para llegar a mediados de mes".
Mis padres sí que saben de economía. Saben tanto, que hasta pueden vivir sin ella. Al menos, tal y como la conocemos hoy.
Si algún político supiese de lo que habla, cuando dice "estado de bienestar", lo votaría con los ojos cerrados.
El estado de bienestar, no es que nos permitan malvivir y que encima les tengamos que dar las gracias. No es cobrar dos mil euros al mes. Ni mil. Ni ochocientos. Ni tener un coche ni nuevo ni de segunda mano. Ni el ultimo modelo de android o de iphone. Ni creer que no nos van a robar por la calle. Ni que nos pongan fútbol todos los días. "Dales pan y circo" decía uno.
No es nada de eso.
Es sentirte seguro contigo mismo. Saberte autosuficiente. Estar plena y totalmente convencido de que tu mayor preocupación no debe de ser otra, que la de mantener tu tranquilidad. De poder estar ahí para quien lo necesite.
Todo lo contrario de lo que sucederá ahora, donde dependeremos de becas que no darán, pensiones que no llegarán,  subsidios que desaparecerán... hay que recortar.
Habrá que elegir entre pagar un medicamento para no morirte, o morirte de hambre.

Estoy completamente convencido de que no tengo ni idea de política. Ni mis padres tampoco. Pero también estoy totalmente seguro, que podremos vivir sin ella. 
Pero tal y como se ha montado el tenderete, al menos, tendrían que diseñar una política que no se vea. La mejor política es la que no se nota.
Curiosamente, justo lo contrario que ahora, donde todos quieren resaltar por encima de los demás,  dando otra vuelta de tuerca, a algo que ya se ha girado quince veces.
Esta moda de fiscalizarlo todo, legislarlo todo, administrarlo todo...nos lleva en nombre de la democracia,  a una dictadura donde absolutamente todo está controlado.
Lo que se puede decir, hacer, comprar, comer...incluso pensar. Todo está milimétricamente prediseñado para nuestro bienestar. Pero quizás no existan dos "bienestares" iguales. Y todos quieren dejar su impronta.
La política debería de ser discreta. Quien entre en política debería de pasar además un examen...de conciencia. Para que solo  accedan a la caja, tenga la forma que tenga, los que de verdad quieran hacer algo bueno por los demás, sin sentirse en el derecho de cobrar por el esfuerzo realizado.
Quizás un político no debiese de cobrar mas de dos mil euros. para que no fuese un puesto tan atractivo. O que los gastos de los que mandan, estuviesen auditados por los que están en la oposición. Eso seria mucho mas justo. Y divertido. 
Por que la política ahora ya no es cuestión de conseguir un mismo objetivo de formas diferentes.
Ahora, la política es cuestión de ser mas hábil que los demás, para que no te pillen con el carrito del helado.
Y nosotros, únicamente nos dedicamos a aplaudir a los nuestros y abuchear a los contrarios, hagan lo que hagan. incluso cuando los contrarios hacen algo bueno, hay que abuchearlos.
Ya no se reconocen méritos ajenos. Hemos perdido la capacidad de ser honestos, no solo con los demás  sino también con nosotros mismos.

Quizás no se trate de un problema político.
Quizas esto sea un sueño, en vez de una reflexión.

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