viernes, 31 de diciembre de 2010

De resúmenes

Toca hacer recuento. Resumen. Balance. Papel en blanco, raya al medio y dos encabezados: "Lo bueno" y "lo malo".
Lo malo siempre ocupa mas espacio en el papel. Por que no se puede definir de forma sintetizada.  Lo malo son cosas como "aquella discusión absurda que tuve", o "aquellos ex-amigos gilipollas que tanto daño me hicieron".
Son definiciones que pesan. Que son más fáciles de recordar por chocantes y dañinas. Menos definiciones, pero más espacio ocupado.
Lo bueno, ocupa menos hueco y es más breve en sus definiciones, por lo que, a priori- parece más escaso. Pero también es más profundo. Llena más. Lo que uno siente al recordar todas esas cosas buenas que han ocurrido, solapa con creces al listado anterior.
Cosas como "Ascenso", "Mudanza", "independencia", Libertad", "Agus", etc, se escriben en un par de lineas. Pero el tiempo que dedicamos a recrearnos con cada uno de estos recuerdos, es notablemente superior. Compensa. Enriquece.

En lo profesional, lo primero que hacemos es acordarnos de nuestro primer día, y compararlo con dónde estamos ahora. Empezamos con el mismo sueldo, pero sin responsabilidades. Ahora cobramos un poco menos por que nos han subido la retención, pero con mas responsabilidad, y con más cargo y poder de decisión. Si en el fondo, es nos gusta, no lo podemos negar. Aunque nos quejemos el resto del año.

En lo económico, me hace gracia el que casi nadie esté contento. A pesar de que "algunos", -como dice siempre Rajoy cuando le echa en cara algo a alguien-,  tengan sueldos asegurados de por vida, pisos alquilados en "B", y pluriempleos. Da igual que en casa entren cuatro mil euros cada mes. Lo importante es quejarse y, a ser posible, llorar y ponerse en peor lugar que los que cobramos apenas mil euros.Hemos terminado de pagar el coche, y hemos aprendido definitivamente a moderar los gastos absurdos de cafés vacíos y copas que nunca hemos querido. Eso se lo dejamos a los que  pretenden anclarse en los 23 de por vida. Nuestros derroches económicos ahora se centran en fines de turismo rural, o decorar un poco más nuestros 100 metros cuadrados, que repercute en un enriquecimiento personal.

En lo ocioso, hemos aprendido a sacar partido a nuestros jovis, vendiendo esas fotografías que tan bonitas nos han quedado. Lo cual, de nuevo, repercute en un enriquecimiento personal. Saber que a alguien le gusta algo que ha hecho uno mismo, no hay dinero que lo pague.
Y valoramos detemindamente lo que hacemos. Ya no apretamos un botón y que salga lo que dios quiera. Ahora, preparamos la toma con meticulosidad, paciencia y entusiasmo.

En lo sentimental, nunca estamos del todo seguros de hacerlo bien. De hecho, hay veces en que lo tenemos clarísimo. Pero cuando todo parece ir perfecto, siempre queda una pequeña sombra en segundo plano. Yo creo que es necesaria. En la pareja, nunca hay que darse por satisfecho. Hay que innovar. Sorprender.Cuando las cosas no van bien, simplemente hay que luchar.

Y en nuestro espacio personal e intransferible, solo nos queda ser sinceros con nosotros mismos. Procurar no mentirnos. Todos sabemos cuando hacemos las cosas bien o mal. Por ayudar o por joder.
Nadie más que nosotros lo sabe. Es absurdo auto-engañarnos. Si le hemos hecho una putada a alguien, aunque no lo reconozcamos cara a la galería, aunque se lo hubiese merecido bajo nuestro criterio, hemos hecho lo que hemos hecho. Y eso quedará en nuestro encéfalo para los restos. Aunque no seas sincero con tus amigos, con tu pareja, con tu familia...trata de serlo contigo mismo. Veras como duele. Eso te ayudará a no ser tan cabrón este 2011. Es mi consejo anual para quien lo quiera utilizar. En cualquier caso, todos sabemos que nadie más que nosotros mismos es nuestro mejor consejero. Aunque nunca está demás echar mano de apuntes ajenos.

Mi resumen no es de los mejores que he tenido. Pero es positivo. Soy positivo. Trato de ver las cosas medio llenas.Espero puntuar más alto este año que entra.

Mi deseo personal es que quienes me quieren, se atrevan a demostrármelo. Y quienes me lo han demostrado, me cedan el turno. A quienes no me han ayudado, e incluso me han entorpecido, les deseo larga vida, para que tengan mucho tiempo para pensar.
A todos aquellos/as con los que me he vuelto a encontrar, el deseo de recuperar  el tiempo de distanciamiento. Con cualquier excusa. A los compañeros de trabajo, con los que comparto estrés diario, la chica del peaje de casi todos los días, la rumana del semáforo del final de la autopista de Vigo, el que siempre se me intenta colar en el carril de Gran Vía a pesar de que nunca lo consigue, los dueños de mi cafetería habitual, de la gasolinera habitual...a todas esas vidas anónimas que sin deberme nada, me dedican una sonrisa, tambien les deseo un mejor 2011.
A quienes se molestan en leerme y en comentarme, les deseo una pronta recuperación. Por que todavía no me explico, con la cantidad de buena literatura que existe, como me dedican su tiempo. Eso me congratula. Gracias.
A quienes colaboran y me enlazan, dobles ración de gracias.
A ti, Agus,  ya sabes lo que te deseo. Luego te lo recuerdo. ;-)

Feliz 2011

lunes, 27 de diciembre de 2010

De palabras sin sentido

Me fijo demasiado ultimamente en las palabras que tanto se dicen y que, precisamente por eso, dejar de tener sentido.
Por ejemplo, cuando alguien te dice algo "de corazón", y pocos días antes te apodaba "repugnante".
O "profesional", que es una de mis favoritas. Luego descubres que ese profesional hace apenas 2 semanas que trabaja en la campaña navideña de esa tienda, y pretendía hacerse el entendido en electrodomésticos, informática y financiaciones.
La que más se lleva en navidad es "precios bajos". O "barato".Un chocolate con churros de 6 euros es barato, por que es el mas barato que hemos encontrado. No por que realmente lo sea. Al menos, no el resto del año.
Lo mismo pasa con "amor" o "amistad" y "fraternidad" . Esas palabras se atenúan durante la discusión política durante la cena amistosa y fraternal que termina en mal rollito temporal. Al día siguiente se nos pasa, pero la cena fue lo que fue.
"Ahorro" es una palabra que hace mucho tiempo que carece de sentido. Todas, absolutamente todas las empresas que pretenden ofrecernos, -vendernos-, cualquier cosa, creen que somos gilipollas integrales. Personalmente no puedo con la típica frase de "Ahorra hasta 200 euros en tu factura", si de telefonía hablamos.
 Entonces, si yo gasto habitualmente 30 euros al mes, ¿me van a devolver 170? Ah no, que eran 200 euros al año. ¿Y por que no lo dicen? Pero... cuidado. Han incluido la palabra "hasta". Es decir, que en el peor de los casos (el mejor de los casos para la empresa) gastaras 200 euros menos, incrementando tu gasto en casi 150 al mes. Pero si yo solo gasto 30 al mes...
Y eso sin hablar del compromiso de permanencia, el IVA que nunca nadie menciona, el coste del establecimiento que tampoco nadie menciona...
La palabra "especial" es otra de mis preferidas.  Hay tantas cosas especiales, tan normales y corrientes...
Cualquier cosa se convierte en especial gracias a una etiqueta plateada. Y es más especial si esa misma cosa tiene una etiqueta dorada, acompañada de una sustancial subida de precio.
Si encima, quieres algo "mágico", probablemente tendrás que pagar con tarjeta.
La noche vieja es más especial, cuanto más cara sea la entrada, cuanto más se supere el aforo legalmente permitido, cuanto más alta esté la música, cuanto mas bebas para -en el mejor de los casos-, poder contarlo luego y cuanto más tarde llegues a casa.
El quedarte en casa en una laaaarga sobremesa con los amigos y la familia, no tiene nada de especial. Si lo cuentas, la gente creerá que eres un tío raro. Aunque esa noche casera y nada especial contenga una pedida de matrimonio. 
Cuantos sinsentidos sin sentido....

viernes, 24 de diciembre de 2010

De madrugones navideños

8:00Hrs
Se conecta la radio (despertador) y una voz amable me invita a quedarme en cama en una fecha tan navideña y familiar como esta, debido, principalmente, al caos circulatorio y el frio en negativo que no se acerca ni de lejos a la peor sensación térmica.

Durante el café matutino, no encuentro algo que me abrigue lo suficiente en mi armario.
Subo una persiana y se me congelan las ideas. Todos los coches son blancos.
Tengo que hacerme 35 kilómetros para sentarme delante de una pantalla llena de celdillas con números, con una pausa de 25 minutos para brindar con crema de orujo. Hoy brindaremos únicamente 6 compañeros. Los otros 30 no trabajan. Afortunados ellos.
En días como hoy, me pregunto, exactamente por qué es dulce, la navidad, navidad...
Eso sí, al salir, tendré que hacerme entre idas, venidas y recogidas de personal para la cena, unos doscientos kilómetros.
Señores conductores: Háganlo bien. (Es que las señoras conductoras, casi siempre lo hacen mejor).
Cedan el paso a papá Noel.
Qué sueño, madredelamorhermoso....

martes, 21 de diciembre de 2010

De Injusticias

El otro día llego a mi un enlace de algo que me puso los pocos pelos que me quedan de punta.
Bajo el título “Lituania criminaliza la homosexualidad”, se dan detalles de la ley que se acaba de aprobar.
El resumen, es algo así:
Lituania, un país con poco mas de 3 millones de habitantes, y que desde 2004 pertenece a la Unión Europea (y yo no se por qué, con cosas como las que pretende).
Su parlamento acaba de aprobar una ley que prohíbe hablar de la homosexualidad en público.
Así, con dos cojones.
Se contemplan multas de hasta 2.900 euros. La medida afecta a las escuelas, donde se considerará un delito presentar la homosexualidad como una conducta normal. Los adolescentes con inclinaciones homosexuales no podrán solicitar ningún tipo de apoyo de sus educadores y no recibirán ninguna clase de información sexual que pueda contribuir a preservar su salud. Se prohíben las asociaciones, lugares de encuentro, desfiles, festivales y cualquier actividad o espectáculo que reivindique los derechos y libertades de los homosexuales. Los medios de comunicación no podrán incluir referencias a la homosexualidad, salvo para descalificarla moral y socialmente. Esta reforma legal no entrará en vigor hasta que Dalia Grybauskaité, actual Presidenta del Gobierno lituano, la respalde con su firma. Dalia Grybauskaité ha sido comisaria europea y sería aberrante que apoyara unas medidas totalmente opuestas al espíritu de la Unión Europea, que garantiza la libertad sexual de todos sus ciudadanos y proscribe cualquier forma de discriminación.
Este es el enlace original.

Ahora yo me pregunto una tontería:
Si Lituania es un país relativamente avanzado, -vamos, que no viven en la prehistoria social, como lo hacen otras latitudes africanas o sudamericanas, por ejemplo-, tienen medios de comunicación lo suficientemente libres, -o poco controlados-, como para saber qué es lo que ocurre fuera de sus fronteras, y forma parte de un equipo constituido por una mayoría de países que condenan la discriminación sexual, ¿qué narices pretenden con esto?
Aquí, en nuestro país tenemos ya suficientes ejemplos de retrógrados como el hijo de mis vecinos (me refiero a Rajoy), que, aunque se rumorea de forma poco demostrable por el barrio, que conoce bastante de cerca el tema de la homosexualidad, -y hasta aquí puedo leer por que no  tiene tarjetita-, pretende derogar una ley que iguala mis derechos con los de una familia heterosexual.
Es decir,  que me quiere quitar mis derechos, pero no mis obligaciones.
También añado como inciso, que todo aquel que le vote, será culpable, en caso de que gane las elecciones, de que yo tenga menos derechos.
Pero, volviendo con mi pregunta: Si Lituania, -decía-, es un país relativamente avanzado, ¿en qué momento deciden poner en práctica una ley tan censuradora, antidemocrática, poco ética y discriminatoria como esta?.
¿Se trata quizás de una cortina de humo para mantener ocupada a la gente con otra cosa que no sean sus problemas político-económicos tal vez?
En cualquier caso, un paso atrás de este calibre no se debe de consentir.
Así que, ya estáis todos dándole al “me gusta” de esta entrada para que aparezca en vuestros respectivos facebukes y se divulgue la cuestión. Este país siempre ha dado ejemplo de los derechos sociales y la igualdad. Y esto no es menos grave que la discriminación que ya sufre la mujer, la violencia de género, o cualquiera de las barbaridades que hacia paquito allá por los 60.
Y lo que me repatea a mi que gente con tan pocas luces tenga un cargo…

De Navidad

Bombones, perfumes, colonias, desodorantes, fragancias, juguetes, electrodomésticos, viajes, joyas, lotería, turrones, bebidas alcohólicas, anuncios de la DGT, más juguetes, videoconsolas, películas de pastores y crucifixiones, buenos sentimientos con música de violines, especiales de televisión, tele maratones recaudatorios con supuestos fines benéficos a golpe de 906,  inyección de ilusiones que no sabíamos que se podían tener, premios y sorteos, rifas de todas las asociaciones y agrupaciones existentes, cestas (de navidad), descuentos, promociones, aplazamientos, eliminación de intereses, buenos deseos, ternura, niños pequeños, estrellas, ángeles, exaltación de lo religioso, cenas de amigos, compañeros de trabajo, familia, burbujas freixenet, el último anuncio del año, el primero del siguiente, promesas, marisco, campanadas, luces de colores, barras libres, tala masiva de pinos, cajas de cartón al lado de los contenedores, y resaca física y económica.

Paz y amor.
Eso es la navidad para otros.

¿Cuál prefieres?

miércoles, 15 de diciembre de 2010

De...jar de fumar

Suele ser la principal intención de los fumadores, a estas alturas de año. Intentar dejar de fumar a partir del día uno. Bueno, mejor el día dos, que el uno todavía estaremos con la resaca -alcohólica o no-, de noche vieja, y no tendremos fuerzas. Aunque claro, todavía falta reyes, que siempre hay alguna cena, los niños nos volverán locos con los juguetes nuevos, la emoción de la lotería, las visitas familiares...mejor el día 7.El día siguiente de que se vallan los Reyes Magos Aunque pensándolo mejor....no es tan buena elección. Cae a viernes, y eso es casi como re-enganchar con un par de días libres, en los que a buen seguro, saldremos a tomar algo, para comentar las fiestas con los amigos.
Decidido: El mejor día para empezar a no fumar, es el lunes día 10.
Uhmmm..
Pero...no sé.
Es que volver a la cruda realidad con todo un año por delante y embutirse de golpe en la rutina, después de todas las emociones navideñas, y la decepción de no ser los afortunados ganadores ni de la pedrea...y saber que no vas a probar un cigarro en lo que te queda de existencia...es muy fuerte.
Hay que buscar un momento mejor.Un motivo. Rebobinemos:
Pero rebobinemos mientras enciendo un cigarro.
A ver; creo que tengo que dejar de fumar. Es que el chiste ya sale pelín caro. En principio, mi salud no se resiente. O eso creo. Pero ya tengo una edad como para dejarlo. Y es que son 1500euros cada año. Un sueldo y medio.

Así que, mi motivo será económico. Es mejor tener un motivo económico, que un motivo cancerígeno.
Encima, ahora que voy a repintar mi sala privada de fumeteo, todo olerá mejor, y las paredes, cortinas y ropa, no olerán a tabaco. Olerán...a paredes cortinas y ropa. Y yo podré olerlo.
Y mi probabilidad de infarto se reducirá a la mitad en unas pocas horas.
Sin contar con el incremente de mi capacidad pulmonar y...que tendré 1500 euros más.
Es que la posibilidad económica me sigue molando más que el resto.
Pero, ¿cuando será el primer día?
Bueno, será cosa de analizarlos poco a poco. A ver. Hoy no por que... todavía tengo tabaco.
Mañana y pasado tampoco, por que el viernes tengo una cena con mis otros amigos, uis perdón, con mis amigos (momento puya), y seguramente apetecerá un cigarrito durante los chupitos.
El sábado, mi pareja y yo tenemos plan, y tampoco será un buen momento.
El domingo pueden pasar dos cosas: que esté tirado en casa...y fume vendo alguna peli, o que salga a tomar cafés, y fume.
Acabo de darme cuenta de que no es buena idea dejar de fumar, si tengo pensado visitar cafeterias o restaurantes.
Tiene que ser un lunes, que es el día mas alejado del fin de semana, momento más propicio para caer en la tentación hostelera.
Un lunes...¿este lunes día veinte, quizás?
Lo difícil es el fin de semana. Y me gustaría sorprender a todos cuando realmente lo haya conseguido, no cuando lleve apenas 6 días. Por si no lo consigo.
El siguiente lunes es 27. El viernes es 31.
El siguiente lunes es 3 de enero. Faltan reyes.
El siguiente es día 10. Pero se habrán acabo las fiestas y empezará la rutina.
da igual. No hay un momento bueno.
Supongo que tendré que dejarlo sin más.
Pasar un mono espantoso durante 48 horas, y hacer uso de la fuerza de voluntad que creo haber guardado en algún cajón del armario, durante un par de semanas.
!!! Que son 1500 euros ¡¡¡
A ver.. me quedan  16 cigarros. Eso me da hasta mañana a eso de las 10 de la noche.
Será cosa de no comprar. Meterme muy rápido en cama. al día siguiente, levantarme solo para ir a trabajar y volver a casa. Huir del mundo. Así, de golpe. Como cuando te sacas una tirita que se te ha pegado a los pelos. De un tirón.
¿Qué mejor regalo para la pareja que decirle que ya no fumas?
Que asco, dejar de fumar.

lunes, 13 de diciembre de 2010

De compras navideñas

Aunque es domingo, en diciembre los comercios, tiendas y centros comerciales abren sus puertas para que la plebe pueda gastarse los pocos dineros que les quedan, obnubilados, -casi hipnotizados diría yo-, por luces de colores, suaves villancicos, embalajes llamativos y apetecibles, grandes descuentos en segundas unidades, y un montón de frases tipo "pague dentro de 3 meses" o "sin intereses" o "si no queda satisfecho, se jode".
Yo, realmente no iba a comprar ningún regalo para nadie. Básicamente, por que todavía no sé que es lo que le voy a regalar a nadie. Soy muy malo para hacer regalos.
Pero necesitaba comprar un par de cosillas, (unos CD´s con canon y un enchufe de tres bocas). Vamos, fruslerias...
Decidí acercarme al carrefur. Me queda cerca. Concretamente "a 10 minutos del centro". Bueno, eso a las 5 de la madrugada. Con el atasco que hay, los 10 minutos se convierten en 25, mas otros 20 para aparcar de cualquier manera, después de darle un par de gritos y un bocinazo al típico chulo que se cree que por tener un bmw es dios,  en el aparcamiento del mencionado centro comercial. Yo estaba primero, que esperé pacientemente a que aquella señora metiera una tras otra sus 15 bolsas, las acomodara, fuese a poner su carrito al parking de carritos, volviese, se le callesen las llaves, las recogiese, entrase en el coche, se pusiese el cinto, acomodase el asiento, el espejo, se pintase los labios encendiese el motor, buscase la marcha atrás y consiguiese salir. Y ni el señor Dios, que llego justo en ese momento, me iba a dejar sin aparcamiento. Yo, por mi aparcamiento, maaaatooo.
La rampla mecánica, a rebosar de gente, en un momento determinado se paró, pues el hijo imbécil de alguna madre idiota, le dio al botón de stop. y como los carritos no andan debido a los microrailes de la rampla, estuvimos atrapados un ratito, hasta que el guardia llegó, y tranquilamente, metió una llave.

Cuando por fin entré, me acordé de un local de copas en el que estuve el viernes. Me pregunté si en en carrefur existe un aforo máximo. ¿De cuánta gente? ¿Quien la cuenta? Aquí no hay porteros...

Aunque fui directamente a la sección de informática, el trayecto fue lento. Como en una procesión.
La gente, en un centro comercial se transforma. Se vuelve curiosa. Quieren tocarlo todo. Abrirlo todo. preguntarlo todo. Comentarlo todo con sus seres allegados.
Luego en la calle, se la pela el mundo, los indigentes, sus vecinos... pero aquí en este centro comercial, todo es maravilloso. Es casi casi, como si todo estuviese al alcance de la mano. Un deseo limitado por esa barrera en forma de cajas de cobro con sus alarmas que pitan una y otra vez. Yo creo que pitan de forma aleatoria, como para decirle a la gente "eh ¡¡ que tenemos alarmas ¿eh? Así que..ojo".
Tras largos minutos de procesión, después de esquivar manadas enormes de críos, carritos solitarios a la deriva atravesados en mitad del pasillo, padres cegatos que necesitan ponerse justo en el medio del pasillo, como para tener una vista mas global del producto que al final no se van a comprar, y madres que se preguntan para qué servirá un multimedia player, llego a la estantería de los CD´s. Cojo los mas baratos.
Me planteo, acto seguido, si merece la pena recorrer la distancia que me separa de la sección de electricidad. Es que hay que pasar por la sección de electrodomésticos y la de juguetes. Y en estas fechas....
Me armo de paciencia.. y voy.
Mientras me acerco, veo como los niños arrancan juguetes de las estanterías y los dejan en cualquier sitio después de ser increpados pro sus padres. Increpancia que no incluye las instrucciones necesarias para indicar que se deje donde estaba el caballito de peluche.
una cosa que me llama mucho, pero mucho mucho la atención es la imperiosa necesidad que tiene todo el mundo de romper el embalaje y abrir la caja como para comprobar si realmente dentro está lo que aparece en la foto y se menciona en la descripción. Una vez comprobado, se deja la caja abierta y medio rota y se mete en el cesto de la compra la caja que esta detrás perfectamente embalada.
En el departamento de electrónica lo que se lleva es apretar todos los botones de todos los aparatos. Para ver qué ocurre. O subir mucho el volumen de los equipos de música y televisiones.
Incluso los electrodomésticos que no están conectados, tipo lavadoras o microhondas, sufren el apretón de botoneras y giro continuo de sus mandos. ¿Por que si no están ni enchufados?
Fueron 10 minutos eternos. Pero llegué. Tras decidir cual de los cuatro o... trescientos modelos de enchufe necesitaba, todavía me quedaba acercarme hacia la caja.
Las cajas rápidas, -esas en las que puedes tener un máximo de diez artículos-, suelen ser las más entretenidas.
¿Un pack de 4 yogures es 1 artículo o son cuatro?
¿Y un 2x1? ¿Son dos o uno?
En cualquier caso, diecisiete artículos son diecisiete, no diez. No ha lugar a discusión con la pobre cajera. Y el indicador de caja rápida, máximo 10 artículos que cuelga del techo., es amarillo chillón y mide 2 metros de largo por uno de ancho. Y las cajas son amarillas. ¿Por qué discute la gente?
Me cobran. Mal. Y aunque me doy cuenta inmediatamente de que han duplicado un artículo (dos enchufes, en vez de uno), y así se lo indico a la cajera, me dice que tengo que ir a atención al cliente.
Me niego a discutir. Me agotan estas actitudes en la gente. Me limito a pensar que aquella cajera es simplemente idiota, y que no sabe ni hacer la "O" con un canuto, y voy a caja central, donde todavía tienen que confirmarlo y yo esperar 5 minutos.
Es desesperante.
Pero es navidad.

sábado, 11 de diciembre de 2010

De aforo ilimitado

Navidad= cenas. Muchas cenas. Con sus respectivas salidas.
Esto, a priori debería de ser algo divertido. Lo es. Al menos, la primera parte. La de la cena.
Risas con compañeros de trabajo, amigos, familia, mas amigos...
Lo malo viene después.
La gente se empeña, tenga la edad que tenga, en anclarse en los 17 años, donde es imprescindible salir hasta cuanto más tarde mejor, para poder decir luego que se lo han pasado bien hasta las tantas.
Es como si, el recogerse a las 3 o las 4 fuese sinónimo de debilidad. Por narices tiene que ser malo.
Y me resulta gracioso.
No llego a entender, -y cada vez que tengo oportunidad juro que me concentro y lo intento-, cómo la gente se lo puede pasar bien acudiendo a un local donde hay que superar tantos obstáculos:
-El primero es el examen visual del portero, donde, según la ropa o el calzado que lleves, te dejará acceder al siguiente nivel.
No están bien vistas sudaderas, botas o deportivas, pantalones cortos, ropa deportiva tipo chandal, ir sin afeitar, ir sólo... Nunca sé si mirar al portero como esperando su aprobación, o intentar entrar de forma desapercibida. Como si fuese una rutina el visitar ese tipo de locales.
En cualquier caso, si vas acompañado de una tía, cuanto mas buena mejor, todo esto se pasa por alto y podrás entrar, aunque los porteros se miren entre si disimulando una sonrisa como diciendo "¿que coño hace este pintas con esta tía?".
Superado el primer nivel, accedemos a la segunda pantalla del videojuego, previo pago de entrada en algunos al entrar y en otros al salir, si no te metes un copazo de garrafón.
El segundo nivel habitualmente consiste en buscar un lugar donde permanecer los siguientes 90 minutos.
Es difícil, pues el aforo suele quintuplicarse de forma habitual. Recorrer los 20 metros que separan la entrada de la pared opuesta, pues siempre hay que atravesar todo el local, tampoco sé esactamente por qué motivo, supone el recibir empujones, miradas de desaprobación entre quienes están apiñados meneando la copa, o bailando desmesuradamente como si tuviesen un salón para ellos solos.Aunque lo evitas, siempre pisas 5 o 7  pies. Sueles tardar unos 8 minutos en atravesar esa distancia.
Para cuando has alcanzado tu objetivo, sudas. Mucho. Por que en la calle hace frío y vas demasiado tapado.
Decides entonces sacarte la sudadera pero no sabes qué hacer con ella. Dejarla en cualquier sitio es sinónimo de quedarte sin ella fijo. Lo mismo con el bolso donde guardas llaves, cartera, tabaco, móvil...
Así que, decides colgar la sudadera del bolso. Me siento como Paco Martinez Soria en aquella película que atraviesa una centrica calle de madrid, con una cesta con gallinas en cada brazo.
Ya van unos 12 minutos. Sigues sudando. No has hablado con nadie en todo ese tiempo, por que el volumen de la música lo dificulta, y por que, al entrar los has hecho en fila india, junto con quien te acompaña.
La gente que ya estaba se comporta como si estuviese en un paraíso. Lo acepto, pero no lo entiendo. Interiormente, lo achaco a las copas que me llevan de ventaja.
Copas...
Tengo sed.
Hace mucho calor.
Me preocupan los virus gripales concentrados en ese local, mezclado con el humo de los cientos de fumadores encerrados.
Miro a mis acompañantes. Se están terminando de sacar la ropa que sobra y no les preocupa dejarla junto con sus bolsos, en cualquier sitio apilada, junto con ropa de extraños.
No lo entiendo.
La barra está lejos, -al orto lado del local-, rodeada de un montón de gente bien vestida, afeitada y conjuntada, que van a pedir copazos. Siempre me acuerdo de la bolsa de Frankfurt, todos levantando la mano para llamar la atención del camarero, a grito pelado.
Las féminas, por algún extraño motivo, tienen preferencia. Se pueden colar entre los demás, por que si se ponen delante significa que  vas a apoyar tu paquete sobre su trasero, mientras ella pide su consumicion, echándole la culpa en caso de necesidad, a los empujones de exceso de aforo, y poder decirle luego a los colegas que has tocado a una tía que estaba como un tren.
Lucho con la multitud y al cabo de unos minutos logro acercarme a la barra.
Sudo más.
El camarero me ignora durante casi 9 minutos. Atiende a todos los que están a mi lado, y a los que estaban detrás de los que están a mi lado.
Cuando con actitud de "bueno, te atiendo pa que te quites del medio" me pregunta qué me pone y le respondo que "un acuarius de naranja", me pregunta "¿con qué?" y le respondo "Con hielo", hace un gesto como diciendo "paleto...", me pone mi acuarius, me cobra 800 pesetas de las de antes y no espera a que recoja mi cambio, mi vaso y mi refresco. Decide preguntar con una amplia sonrisa a la rubia de detrás de mi, qué le pone. La rubia me quita del medio con un sutil pero efectivo gesto. Como quien sopla a la ceniza que se le ha caído fuera del cenicero. Me siento un pelín humillado.Quiero irme de allí.
De nuevo, otros 9 minutos para llegar a donde están mis amigos.
Alguien, antes de que pueda saborear mi copa, me pregunta que qué tomo, le respondo que acuarius. ¿Con qué? me replica.  Con hielo, le respondo. Pone cara de decepción. Como el camarero.
Creo que no moñarse a copazos, no esta bien visto.
Pero tengo que conducir. Y no me gusta garrafonearme.
Mi amiga, me propone que le valla a por una copa, y que luego me paga una ella a mi, en el siguiente local.
No quiere molestarse en remover la pila de ropa propia y extraña en busca de su bolso para coger su cartera.
No me apetece volver a recorrer ese trecho con ida y vuelva y pasar bajo la mirada de desaprobación del camarero. No tenia pensado ir a ningún local mas. No sé por que lo da por hecho.
Mi amiga no me dice de qué quiere la copa, así que, al final, decido preguntárselo yo.
"De lo mismo que tú", me responde.
Tengo que aclarar, otra vez mas, que no estoy bebiendo alcohol. Que es un acuarios de naranja con hielo. Que tengo que conducir. Que no me gusta beber alcohol sin control. Que no me gusta ese local. Que odio ese tipo de locales. Ya me empieza a molestar demasiado mi permanencia allí.
Encima, me doy cuenta de que a la gente le da igual qué beber, con tal de que lleve alcohol.
Esta, pone cara de extrañeza cuando le digo que es sólo un acuarius, y se permite el lujo de decirme "¡¡¡ pero tío!!! ¡¡¡Que hay que divertirse !!! Decido no entrar en un debate sobre gustos y costumbres, por que hacerlo con el volumen de una canción que dice "estoy cachondo" una y otra vez, pero en ingles, mientras la gente lo repite sin saber el significado, me parece todavía más agotador y absurdo que ir a por la copa.
Así que, de nuevo voy yo, con mi bolso y mi sudadera colgando, mi vaso con acuarius sin alcohol en la mano, rebuscando mi cartera en mi bolso, acordándome otra vez de Paco Martinez Soria, esquivando, pisando y empujando gente, esperando a que el camarero me atienda, y le pido un "güiski con cola". La pregunta es obvia: ¿Que güiski?. Me da igual. No es para mi. El más barato, le digo sin cortarme un pelo y con cara de cabreo. Me cobra lo mismo que a mi por mi acuarius sin alcohol. Me devuelve dos monedas de euro. Se me cae una al suelo. Decido no agacharme a buscarla. No creo que sea posible agacharme debido al exceso de aforo.
De regreso, un empujón derrama la mitad de mi acuarius de 8 euros. Tengo ganas de llorar. Pero no seria glamouroso. Entrego la copa a mi amiga que la recoge y sigue bailando...o lo que esté haciendo.
"De nada" digo, a sabiendas que el volumen da la música no permite que me escuche.
Me bebo de un trago lo que me queda de acuarius, me doy cuenta de que mi mano y a saber qué mas, está pegajosa, dejo la copa en cualquier sitio y sin más, decido salir del local. No puedo más. 
Otros 10 minutos para llegar a la puerta. Según se acorta la distancia que me separa de la puerta, mi sensación de agobio crece de forma directamente proporcional. No sé si lo lograré.
Al salir a la calle, inspiro una bocanada de aire frio, como si estuviese durante 50 segundos bajo el agua y por fin saliese a la superficie. Levanto la vista y me aparto para que la manada de rubias chachis y maromos guais puedan entrar. Según entran, me miran. Me siento como si estuviese en pijama.
Me siento en unas escaleras próximas, decidiendo si me voy a mi casa, o si espero por mis amigos. Juego con el móvil. Veo el facebook. Decido irme. Es una situación absurda. Luego irán a otro local de igual o peor calado.
Recorro una larga distancia hasta mi coche. La Gran Vía me parece un paseo. Los semáforos titilan al ritmo de mi paso. Los 35 kilometros de regreso con la música al volumen que a mi me gusta, me relajan.
Navidad, navidad...

viernes, 10 de diciembre de 2010

De mal en mejor

Hace unas semanas, me he visto atrapado en una serie de cambos bastante importantes. Unos cambios que, a pesar de lo que digan, ni he provocado, ni he aprobado. Ni tampoco, por qué no decirlo,  considero justos pero, teniendo en cuenta mi máxima, -esa que dice que nunca trataré de convencer a los demás de algo, pues creo que los demás tienen que hacer las cosas por que quieren, no por que alguien logre convencerlos-, no he querido hacer nada para tratar de cambiar ese destino que tan premeditadamente me han preparado.

Esos cambios, a priori amenazaban con ser como poco...trágicos.
He de admitir que hasta he llegado a temer por mi estabilidad psicológica, e incluso por mi rutina.
Mi tan amada rutina.
Pero el discurrir de los días me está demostrando que la cosa no sólo no pinta tan negra, sino que además, va a tener muchos colores. Incluso el rosa.
Un destierro te deja en limpio muchas cosas. Pero te abre nuevas ventanas. Cuando no se está acostumbrado a abrir ventanas, se teme por las presencias que se encuentran al otro lado.
Pero si tras la apertura de las tres o cuatro primeras ventanas, todo va bien, te animas a seguir girando pomos.
Mi gráfica tira pal norte.
Me encuentro bien. Por fin estoy pillando peso. No mucho, pero medio kilito en mi descuidado cuerpecito de muñeco se valora mucho. Ahora puedo dedicar tiempo a cenar con calma, en vez de  sacrificar mi salud en pro de los demás.
He descubierto que dedicar tiempo a los demás por iniciativa y no por imposición, permite ser más eficaz en lo afectuoso. Puedes dedicarte más tiempo para preparar esa cita, o esa kdd, para que los demás se encuentren lo más a gusto posible.
Ahora puedo dedicar mas tiempo a mis aficiones. Escribir, fotografiar, la informática...
incluso estoy preparando un curso que me reportara muchos beneficios personales y unos pocos económicos.
Y tengo prevista una pequeña exposición para el primer trimestre del 2011, con algunas de las imágenes que, -ahora sí-, puedo tomar con calma. Algo que ver también tienen las horas de lectura y estudio que le estoy dedicando a los grandes en estos menesteres.

Me decía precisamente ayer un buen amigo, que es importante trascender. Dejar constancia de tu paso por el planeta, mientras dure.
A él le gustaría entre otras cosas, tener un hijo. Yo, que lo tengo más difícil debido a la incapacidad social que me rodea, como para poder aceptarlo,  he decidido dejar un apunte de mi existencia de dos formas: compartiendo los poquitos conocimientos que pueda tener en un par de campos muy determinados, y en forma de imagen. Esas imágenes con mensaje que tanto me gustan. Para que las hijas y nietos de los demás, puedan recordarme.
Tal y como siempre he querido: en segundo plano, pero de forma imprescindible. En forma de apunte. De cuadro de salón.
Incluso noto como crece mi creatividad. Ultimamente todo está cambiando.
De mal en mejor.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

De puentes terminados

¿Por qué se nos queda esta sensación cuando estamos en las últimas horas de un puente de 5 días como ha sido este que se está terminando según escribo estas lineas?
Quizás por que lo hemos pasado genial. O por que no apetece tener que ir a trabajar al día siguiente. Aunque sólo falten dos días par el fin de semana. O por que nos ha quedado un tan buen sabor de boca y estamos recapitulando momentos. El momento "mantita en el sofá con la pareja". El momento "buenos días; a desayunar que te he preparado tostadas". El momento "visita de familiares y amigos a la nueva casa". El momento, "ponte tu debajo que me ha dado un tirón". El momento "se nos ha olvidado comprar el avecren para el pollo al chilindrón. No pasa nada, lo hacemos  "A la sidra""...

Cuando las cosas se disfrutan, pasan mas deprisa, pero se recuerdan durante mas tiempo. Ahora le encuentro una explicación a mis lagunas mentales. No estaba disfrutando realmente.
Como dicen los hombres G, "Ahora sí que sí".
Y los planes, y los proyectos que se hacen. Y los que se llevan a cabo. 
Y aunque mañana hay que ir a trabajar, llegaremos a la oficina con una sonrisa de oreja a oreja.
Y en nada, cenas de noche buena y navidad y fin de año, y principio de año, y reyes...Amigos, mas amigos, familiares del uno y del otro y de ambos...Ahh, como mola la vida cuando uno es consciente de que lo disfruta.
Ahora a esperar al siguiente puente...pero que no me arrastre la corriente.

lunes, 6 de diciembre de 2010

De mudanzas

Llueve. Es tarde. Oscuro. Las 3 y pico de la madrugada.
Sobre la mesa del salón dos tazas vacías, y un par de galletas que han sobrado. Unos 23 grados de temperatura. La tele con alguna película cutre de terror. Es lo que toca siempre después del programa de Iker Jimenez. Mi cabeza esta apoyada en un reposabrazos. Mis pies en el otro. El portátil sobre mi estómago. Dentro de un rato nos meteremos en cama.. Mañana no hay que trabajar. Ni pasado. Pero hay que terminar de acomodar los diferentes enseres domésticos. Las mudanzas, es lo que tienen. Todo lo trasladas en dos o tres días, pero luego viene lo peor: Buscar hueco para todo lo que vas reuniendo a lo largo de tantos años. Tanta ropa que ya no usas. Tanto calzado que ni recordabas. Aquellos cuadros de sobremesa que ignorabas. Los pequeños electrodomésticos que tan bien organizados tenias, pero que, a la hora de enchufarlos, resuelves que no llegan los cables a los enchufes dispuestos de una forma distinta a la anterior vivienda.
Hay ruidos nuevos a los que acostumbrarse. Vecinos nuevos. Espacios nuevos. Iluminaciones nuevas. No necesariamente es malo. Es...distinto.
Supongo que todavía pasaran semanas antes de que todo empiece a coger forma.
Las manos todavía no van solas a los interruptores. Ni al mueble donde se guarda ahora el azucar. Aun hay que probar suerte con la llave del portal, que nuca es la primera elegida.
El videoporterop, todavía es un invento que me llama la atención. Yo me había quedado en "telefonillo".
Enciendo un pitillo.
Bostezo.
Nos vamos para cama. Mañana hay que colgar lamparas, instalar accesorios de baño, terminar de buscar una ubicación correcta para los muebles que acabamos de montar.
Crear un hogar.

Las cosas que se dejan atrás a veces se echan de menos. No es el caso.

jueves, 2 de diciembre de 2010

De números

El otro día mi amigo el psicótico, nos deleitaba con una interesante reflexión, que trataba sobre los datos y las estadísticas. Ese sistema en el que vivimos en el que absolutamente todo está inventariado, catalogado y etiquetado, donde no dejamos de ser un dato más entre otros muchos millones.
Días más tarde en mi trabajo, rodeado de bases de datos de clientes, se me paso por la cabeza no sólo esa reflexión, sino, la cantidad de números que conforman nuestras vidas, y sin los que no podemos vivir, practica , cómoda ni legalmente.
Los números de teléfono que nos permiten comunicarnos con casi todo el mundo. Nuestro número  de teléfono. Nuestro número pin. El puk. El un-puk. El número de la seguridad social. El número de cuenta. El de la tarjeta de crédito con su número pin. El número de la tarjeta del videoclub. El número de "su turno" en la carnicería. El número de cliente de ese servicio que hemos contratado. El número de kilowatios que hemos consumido este mes. El número de kilómetros que hemos recorrido en el coche. El número de referencia de nuestras ruedas. Nuestro numero de pié. De pantalón. Nuestra talla.Nuestro peso.Nuestra edad. La hora. El día. El mes. El año. Nuestro número de canal preferido. La frecuencia de nuestra emisora de radio favorita. El número de memoria en la que la tenemos grabada. El número de habitación que nos ha tocado en ese hotel. El número de pulgadas de nuestro monitor. El número de fotos que hemos sacado. El tamaño de nuestro disco duro y de nuestra tarjeta de memoria. El número de llamadas realizadas y recibidas. El número de amigos que tenemos. El número de amigos que, gracias a dios, ya no tenemos. Las horas dormidas. El número de tolerancia de ese componente eléctrico. Las horas trabajadas. Las cotizadas. El dinero que nos hemos gastado y el que nos hemos ahorrado. El número de compromisos esta semana. El numerito que le hemos montado a aquel impresentable. El número de lotería de navidad que este año, seguro que me cae a mi. El número de cigarrillos fumados y regalados. El número de página en el que nos hemos quedado. El número de portal. De piso. El número de litros de agua consumidos. El número de litros de agua derrochados. El número de veces que hemos escuchado ese disco o visto esa película. El número de fila y asiento en el cine, en el tren, en el bus, en el avión. Los números de cada uno de los botones del mando a distancia, del ascensor. De portero automático. El número del programa de la lavadora. La temperatura de la calefacción. La declaración de hacienda. El número de comensales en la última cena. El número de Fibonacci. Los números primos. El número de bastidor. EL número de verificación. El número de veces que has tenido sexo esta semana.(Iba a decir "follado", pero me he cortado). El número de veces que me he cortado. El número de latidos del run run de mi corazón. El número de numeros que tiene mi teclado, nuestro número de usuario, el de la entrada del concierto, el número de serie del billete....

Pero sobre todos los números, hay uno que es mi favorito:
El número de veces que te he besado, y que siempre me sabe a poco.

martes, 30 de noviembre de 2010

De tolerancia y tolerantes

Tolerar algo, según el diccionario que tengo criando polvo en la estanteria del salón, viene a ser:

1. tr. Sufrir, llevar con pesar o paciencia. Consentir.
2. tr. Permitir algo que no se tiene por lícito, sin aprobarlo expresamente.
3. tr. Resistir, soportar, especialmente un alimento, o una medicina.

Esto significa que los tolerantes, son aquellos que "hacen un favor" a quienes no piensan como ellos.
El favor, quizás, de seguir dirigiéndoles la palabra. O de no insultarles. O de no escupirles. O de contenerse en vez de decir lo que realmente piensan.
No me gusta estar rodeado de gente que "me tolera".
Quienes me toleran, me insultan por omisión.

Saberme rodeado de personas que se están aguantando, -aunque nunca se sabe durante cuanto tiempo-, es una angustia para todos. Para los que se tienen que aguantar, y para los que no sabemos cuanto tiempo aguantaran. Y lo peor, es que se aguantaran frente a quienes no son de su cuerda -a los tolerados-, pero en el momento en el que nos pierdan de vista, se descargaran a gusto con otros tolerantes.

Tolerar es lo mismo que ser un falso. Un hipócrita. Tener doble moral. Aparentar. Piensan una cosa pero dicen otra. O se callan lo que piensan.
Que cosas se encuentra uno en el diccionario.

lunes, 29 de noviembre de 2010

De apariencias

Es grato comprobar como la gente se acuerda de uno.
Saber que siguen contando conmigo (o, en ocasiones, con mis conocimientos sobre cuestiones electrónicas o informáticas), me produce una agradable sensación.
A mi me gusta echar una mano, y si además, estoy en buena compañia ante un café, soy feliz. No necesito más.
No necesito rodearme de conocidos y hacer el imbecil ante una cámara de fotos para dar a entender a quien me ha agregado al feisbuk, que me lo he pasado bien. No necesito demostrarle a nadie como me lo paso. Yo no vivo de apariencias.
Cuando quedo con alguien para hacer unas fotos a la luna y compartir truquillos y experiencias para mejorar la calidad, o para dar clases de informática en el centro cultural a personas mallores o lejanas a estas lindes, cuando me proponen acercarme para un café con ajuste de portatil incluido, cuando simplemente me llaman para charlar, o proponerme una ruta en bicicleta...cuando hago cualquiera de estas cosas, lo vivo, lo disfruto...pero no me veo en la imperiosa necesidad de -intentar- demostrarle a los demas que me lo he pasado bien. O mejor que ellos. Supongo que quienes se dedican a esas lindes, lo hacen precisamente por lo contrario de lo que quieren aparentar: Por tener unas vidas realmente vacias de contenido. Unas vidas aburridas. Por que, por querer ser como los demás se les ha ido la mano y tratan de aparentar ser mejores que los demas. Y es algo verdaderamente triste, cuando lo haces por despecho. O por ignorancia. O por estupidez.
Por que todo eso tiene cura si lo tratas a tiempo. Cuando te acostumbras a vivir en una vida que es mentira -o exageración-, te acostumbras a vivir asi. Y lo ves como algo normal.
En la vida, al igual que en el sexo, es necesario dejar algo para la imaginación. Y algo para lo privado. Cuando haces que tu vida sea totalmente pública por querer aparentar, corres el riesgo de que la gente se ria de ti. Y de que encima, no te enteres.
Dice una frase que particularmente me gusta mucho: "Siempre es mejor aparentar ser menos, pero tampoco dar lástima".
Por otro lado, esta obsesión por mantener una imagen explica muchos comportamientos aberrantes, e incluso tiene su pertinente estudio y denominación patológica.
No digo yo, -faltaría más, pues no soy autoridad de ningún tipo en este ambito-, que de vez en cuando y en determinadas circunstancias no sea necesario el dar a entender una idea de uno mismo, que no es exacta al 100%. Como cuando se acude a una entrevista de trabajo. Pero una cosa es hacerlo por omisión y que quien está enfrente lo piense, y otra cosa es armarse de imaginación y directamente... mentir e inventar.
Supongo que la solución pasa por aceptarse, en primera instancia, a uno mismo. Y a partir de ahí, analizar y observar lo que nos rodea. Muchas cosas se pueden sustituir. Otras, solamente se pueden modificar un poco. Pero todo vale si se trabaja de la mano de la honestidad, para lograr acercarnos a esa visión que tenemos en mente, y que en la actualidad simplemente queremos aparentar, pero sin hacer nada en modo práctico para llegar a ella.
Que triste en vivir de apariencias...

domingo, 28 de noviembre de 2010

De despreocupaciones

Hoy me he despreocupado del mundo. Y no por que no tuviese alguna cosa que hacer a pesar de ser domingo.
Tengo que hacerle un pequeño mantenimiento al coche, ordenar la leonera donde tengo los trastos informáticos, afeitarme...
Pero he decidido que hoy...no. Ahora no, al menos.
Me voy a dedicar un día. Por que yo lo valgo.
Practicaré la incomunicación social durante unas horas.
Veré la tele...si me apetece.
Escribiré esta entrada...hasta que decida dejar de hacerlo.

Afuera hace frío, y con la estufa calentándome las pantorrillas, embutido en una  vieja, -pero amorosa- bata,  se está tan a gusto, que ni me planteo el hacer otra cosa.
Hoy no van conmigo los problemas de nadie.
Hoy, me da igual la política, el tráfico, los hechos y las intenciones...en definitiva, hoy me da igual lo ajeno.
Seguramente, saque de la funda mi bajo, y decida tocar una rato, rememorando aquellos maravillosos años,
Hasta que de nuevo decida que mi digitación ya no es lo que era, o que las cuerdas que siempre digo que tendré que cambiar y nunca cambio, me digan entre armónicos que las deje morir en paz.
Quizás, hasta decida terminal alguna de las ediciones en vídeo que tengo pendientes, de las vacaciones a Frankfurt, o a Portugal. Por el simple hecho de poder verlo todo de un tirón en la tele grande del salón, en vez de en fragmentos de 5 minutos en el monitor del ordenador.
Qué a gusto se está, joder.
Me voy a hacer otro reconfortante colacao. Me lo volveré a beber despacio por que lo haré muy caliente.Me gusta que queme un poco.
Hoy voy a dejar en paz a los de ultra-derecha (disfrazados de "simplemente derecha") que tantas trabas me ponen a la hora de ser uno más, por que me tiro a un tío, en vez de a una tía.. Y al alcalde. Tampoco le diré al alcalde que se meta los triquipunes limitadores de velocidad por el orto. Y al concejal de urbanismo, a quien tampoco le pediré explicaciones de por que se empeña en torturarnos perpetuamente con obras y cambios que nadie le ha pedido, pero que el ha decidido por nosotros. Y a PARTE de los componentes de determinadas fuerzas de seguridad del estado, que nunca ves cuando necesitas, pero que luego tocan los huevos a la hora de reprocharte una conducción lineal. Y a PARTE de los funcionarios que se han acomodado en su puestos, sabiéndose poseedores de un sueldo de por vida que siempre les sabe a poco, sin iniciativa ni propuestas, llenos de resignación, mirando una y otra vez el reloj, calculando el tiempo de jornada laboral que les queda.
Tampoco voy  a decir nada de los operadores de telefonía, que se empeñan en activar cosas y después decir que has sido tu quien, al no negarte, has consentido la activación. No me apetece hablar ni siquiera sobre quienes teniendo casi 4 sueldos cada mes, y 3 o 4 viviendas en propiedad, se quejan más que yo, -que no llego ni a mileurista-, de lo difícil que es llegar a fin de mes. ¿Que ellos se lo han currado?. Of course. Por eso no pueden quejarse. No al menos al mismo nivel que yo. Quéjate del precio de la asistenta, o del limpia piscinas, o de los viajes a Bora-Bora. Pero no te quejes de lo caro que sale el cine, o la tapa de pimientos de padrón. Rata.
Hoy, ni siquiera voy a quejarme en voz alta de la cantidad de mierda que escupen todos y cada uno de los canales de televisión TDT. No confundamos "calidad en la transmisión" con "calidad de contenido". Una cosa es que pongan mierda, y otra es que esa mierda se vea en alta definición, o que puedas interactuar con ella.
Voy a conectar el ampli y a machacar un poco mis tímpanos.

viernes, 26 de noviembre de 2010

De hechos e intenciones

Siempre he creído que, si hubiese una forma de probar con exactitud una intención, esta, seria más importante que el propio hecho.
En la actualidad, únicamente podemos "probar" una intención, basándonos en los hechos.
Y habitualmente, al parecer,  el índice de éxito probando intenciones es muy alto, pero en cualquier caso, no deja de ser una conclusión a la que se llega a raíz de los hechos.
Por ejemplo:
Si pillamos a alguien una noche calurosa, en mitad de un monte, acercando una cerilla encendida a un montón de hierba seca, lo primero que pensaremos es en que se trata de un pirómano.
Pero quizás, esa persona simplemente había salido a hacer una pequeña ruta de senderismo nocturno (cosa poco frecuente pero  existente), y durante la ruta, se le calló el llavero, y lo estaba buscando.

El probar esto es jodidamente complicado. Y como hay determinados sectores de la humanidad que se empeñan en pensar primero en la culpabilidad, antes que en la probabilidad de inocencia,  la cosa se complica todavía más.

Si de alguna forma se pudiese "obligar a decir la verdad", o "leer la mente", estoy completamente seguro de que muchas de las cosas que a priori nos parecen deleznables, no lo serian tanto, o no lo serian en absoluto.

He de añadir también, que parte de los hechos que se prueban, no incluyen intencionalidad. Por ejemplo, los accidentes o las irresponsabilidades. O los accidentes fruto de las irresponsabilidades.

Y releyendo todo lo anterior, me doy cuenta de que esto, -lo de pensar en la inocencia antes que en la culpabilidad-, es una virtud de una minoría.
Así nos metemos cada ostia de escándalo.
Pero está en los genes.
Al otro lado del ring se encuentran quienes siempre están a la defensiva, leyendo entre líneas, tratando de encontrar en todo lo que se dice o lo que no se dice, se hace o se omite, algún motivo para pensar mal de alguien.
Quienes piensan primero en la culpabilidad. Quienes debido a esa actitud se encuentran en un perenne estado de odio, más o menos moderado. Un estado que termina provocando malestar.
También está en los genes.
Y es muy sencillo identificar a los unos y los otros para, de esa forma, saber a quien acercarse y de quien alejarse
Basta con observar en silencio.
Durante una conversión distendida sobre cualquier cosa, están quienes se alegran por lo ajeno,  y quienes no se inmutan, o incluso quienes dedican alguna frase del estilo "a saber como lo haría".

Quienes disfrutan se rien y se recrean contando una anécdota, y quienes cuentan una cosa que les han querido hacer.
Los que se aprovechan de los resquicios legales para no declarar a hacienda un bien o un ingreso, y quienes ni siquiera se plantean el hacer algo así.
Los que prefieren regalar un regalo cutre adornándolo con cutrerias, y quienes regalan algo igual de barato -o gratuito-, que les ha costado muchas horas de dedicación.
Quienes aprecian, más que el propio regalo, esas horas de dedicación, o quienes alaban el propio regalo que acaban de realizar.
Los que siempre piden favores o nunca se ofrecen para hacerlos, o los que constantemente estamos diciendo ¿te acerco? ¿te llamo? ¿te lo reparo? ¿te lo bajo de internet...?.
Las intenciones van delante de los hechos.
Pero más tarde o más temprano, la gente acaba calando a quien tiene enfrente. Sólo es cuestión de tiempo...

domingo, 21 de noviembre de 2010

De risas

Risas. Enorme sobremesa entre cafés y algún chupito de crema de orujo, tras, tambien, una enorme cena preparada por un magnífico cocinero para sus amigos, en casa de uno de ellos. Al otro lado del cristal, la lluvia, el viento y el odio, lo golpean sin ningún tipo de consecuencia. Me siento seguro. Me siento bien. La compañía es muy agradable. Las atenciones están en armonía con el ambiente. Hablamos sobre sentimientos, sobre amor, sobre proyectos de futuro, sobre parejas. Las tres parejas. Hablamos de gente que ya pertenece al pasado. De libertad. De no continuar en el lugar de quien sólo sirve para recoger las migas. Me siento amparado. Me rodean personas humildes. Personas que no tienen otra intención que la de preocuparse por el bienestar de los presentes en ese momento. Me dan puntos de vista con los que no había contado. Puntos de vista totalmente imparciales y objetivos que no hacen otra cosa que reafirmar mi razonamiento. El razonamiento que  hace días que  me preocupaba...pero poco. Ahora, ya no me preocupa. Todo ha quedado bastante claro.La fiera ha conseguido salir de su jaula, ha revoloteado a mi alrededor, y se ha quedado sin fuerzas. Cada cual tenemos nuestro destino. en ocasiones caminaremos juntos, y en ocasiones caminaremos separados. No quiero caminar junto a quien me considera un lastre. Hace tiempo que solo doy sin recibir nada a cambio. Nada bueno, al menos. Me he sentido respetado. Querido. Arropado. Que placer el volver a sentirse así después de tanto tiempo de recibir...indiferencia. Interiormente me sonrió, cuando recuerdo a quien  se creía en posición de darme "clases de amistad y respeto para con los demás". Desde mi posición privilegiada en la cabecera de la mesa observo la animosidad de los contertulios en silencio. Me gusta. Me he olvidado del cinismo que otros me venían aplicando. Estoy rodeado de personas que no intentan competir entre ellos. Que no manipulan. Que no exigen. Que valoran. Que respetan. Noto como si me diesen el empujón de arranque, que necesitaba, después de que otros me hubiesen arrancado los cables de las bujías.
Veo otro mundo más allá del gueto en el que me habían empujado a vivir. Un mundo en color. Un mundo al que me acerco timidamente... Un mundo al que me invitan a entrar con alfombra roja. Me da un poco de miedo, despues de haber sido expulsado del mundo en el que vivia...pero voy a intentarlo.

sábado, 20 de noviembre de 2010

De cínicos

 Según la rae: cinismo.
(Del lat. Cynismus)
 1. m. Desvergüenza en el mentir o en la defensa y práctica de acciones o doctrinas vituperables.
2. m. Impudencia, obscenidad descarada.
3. m. Doctrina de los cínicos (pertenecientes a la escuela de los discípulos de Sócrates).
4. m. desus. Afectación de desaseo y grosería.

Dicho de otro modo, insultar indirectamente, por acción u omisión.
Tirar la piedra y esconder la mano.

Por ejemplo, cuando alguien dice algo negativo sobre ti, mientras habla con una tercera persona, pero sin pronunciar tu nombre.
A menudo se defienden con un “yo no he dicho que fueses tu. Si te das por aludido…por algo será…
El cinismo es sinónimo de cobardía. No se atreven a decir las cosas directamente, y se escudan entre juegos de palabras tan simples que recuerdan a los crios de corta edad.

También suele ser el recurso de los que no tienen argumentos, o de quienes se mueven empujados exclusivamente por las apariencias, evitando así el que se les pueda reprochar el haber atacado a alguien.

Según una revista de psicología, definen al cínico, así “El cinismo, mas allá de ser una corriente filosófica, se utiliza mas que para indicar la acción en propio beneficio, a aquellos que actuan sin verguenza o apego a las buenas costumbres. Aunque, si nos guiamos por su uso filosófico, sería mas bien una suerte de pesimismo crítico y no necesariamente desverguenza.

Según los griegos, el cinismo tiene mas relación con la hipocresía, la doble moral, el hablar o actuar de forma distinta a lo que realmente se piensa o se cree, o incluso actuar siendo conciente de que su actuación puede causar daño, pero aun así, seguir adelante por puro placer.

Todos tenemos nuestro punto de cinismo. Incluso los que creemos (de forma etimológica) en el estado puro y natural del hombre sin tabues sociales.
Creer que el mundo algún día será un buen lugar donde vivir, es a todas luces cínico.
Pero es un cinismo positivo.
Creer que el mundo seria mejor si todos fuesen de nuestra cuerda, es un cinismo negativo, por egoísta e hipócrita.

Según la red, el perfil del perfecto cínico seria así:
Hombre (62%) o mujer (38%) de mediana edad (35 años), con algún episodio de frustración severa a lo largo de su vida, deseos no cumplidos, ideas conservadoras, estatus medio-alto, acomodado y sin preocupaciones económicas..

En cualquier caso, estos 3 o cuatro últimos párrafos, son definiciones  históricas. En la actualidad, la hipocresía y el cinismo van de la mano y, a menudo, son utilizados, como decía al principio, por personas carentes de principios sólidos, con una personalidad débil, y movidos por otros intereses que no son los que realmente dicen en publico.

Una persona cínica no es de fiar. Mas tarde o mas temprano se volverá en contra de esos “otros principios” y nos hará daño.

Tratar de hacer razonar a una persona así suele ser una pérdida de tiempo, pues el dialecto cínico suele ser un bucle infinito.

PD He sido cínico en esta entrada. Y me reafirmo hasta en el último acento.

viernes, 19 de noviembre de 2010

De guardias de tráfico

Es que hoy me paró tráfico.
Y lo que siempre se dice en estos casos es que "yo no hice nada" o "yo iba circulando perfectamene".
Pero ni voy a decir esto, ni lo contrario. Yo lo cuento de forma imparcial, y luego doy mi opinión.

13:30 zulú. Voy por la autopista, reduciendo la velocidad por que me acercaba al peaje. Iba a unos 50Km/h (en tercera), por que me faltaban apenas 200 metros para la cabina de pago.
Estaba entrando en la parte "ancha" que bifurca los dos carriles para las distintas cabinas de peaje. Yo estaba circulando por el carril de la derecha.
De seguir recto, entraría en una cabina de pago manual.
Por el carril de la izquierda, a una velocidad superior a la mía, adelantaba demasiado próximo a las cabinas, un vehículo. De seguir recto, entraría en la cabina de telepeaje automático. 
El vehículo en cuestión,  intenta "colarse" delante de mi, y le pité, para hacerle ver que no cabia entre el vehículo que me precedía y el mio, sin provocar que yo frenase de forma demasiado brusca, dada la proximidad del peaje.
Por eso, el vehículo decidió pasar por detrás de mi, entrando en la cabina de pago de mi derecha.
Entramos en nuestras respectivas cabinas de pago, casi de forma simultanea.
Mientras el conductor de ese vehículo paga, el acompañante sale del vehículo para coger algo del maletero, y vuelve a subirse al coche.
Ellos arrancan primero.

Un kilómetro mas adelante, ese conductor circula a una velocidad un pelín lenta. Unos 80-90 km/h, en una autopista limitada a 120Km/h.
Decido no adelantarlo, creyendo que se trata del típico imbécil que empieza a acelerar cuando lo vas a adelantar.
Otro kilómetro mas adelante, por fin metemos la quinta velocidad, llegando a superar los 120km/h. Yo me quedé ahí. El los superó con creces, aumentando hasta en unos 100 metros la distancia entre nuestros vehículos. Otro dia quizas fuese yo quien los superase en 15 o 20km/h el límite, pero hoy no tenia prisa.
De pronto, sin tocar el freno, empieza a reducir la velocidad, a la vez que una mano por la ventanilla del acompañante coloca un rotativo magnético de color azul sobre el techo del vehículo, y me hace señas para que me detenga a la derecha, mientras las luces de emergencia son accionadas.

"Ya la liamos" me dije...
Al detenernos, salen dos personas (el que se dirigió a mi estaba muy bueno, todo hay que decirlo). Iba de paisano. El otro salió del vehículo colocándose un chaleco reflectante con el la inscripción "GUARDIA CIVIL" en la parte delantera, y se situó en posición de vigilancia fuera de mi ángulo de visión en la parte posterior de mi vehículo, examinando -imagino-, alguna anomalía por la que poder denunciarme, o impedir que saliese huyendo, o las dos cosas.
El Guardia que estaba más bueno, me da los buenos días, me enseña su cartera con el carné identificativo correspondiente que apenas me da tiempo a leer, recordándome a las películas cómicas de falsificadores,  y, antes de que me dijese nada más, le pregunto si  me han parado por el "quiebro" del peaje.
Me responde que sí, y aunque se me ocurrió decirle que no hacia falta que me parase para disculparse, decidí dejarlo hacer.
Solicita la documentación correspondiente (del vehículo, carné de conducir, carné de identidad, seguro...esas cosas).
Se vuelve a su vehículo. El otro guardia también.
Mientras espero, me doy cuenta de que es el vehículo particular de uno de ellos, y no un vehículo camuflado oficial.
Ruedas nuevas para la edad según matrícula del vehículo, cuidado extremo, sin antenas para la emisora, por lo que no tenia emisora, y el rotativo lo tenia en el maletero ( fué eso lo que cogió del maletero mientras pagaba el peaje).
Entonces, ¿para qué me pidió la documentación?
¿Por qué el otro guardia entró también en el coche?
Debería de haberse quedado en su puesto.
Cuando regresa, me devuelve mi documentación a la vez que me indica que "por esta vez lo va a dejar correr". Trinco mi documentación, y le digo con tono amable (no es cosa de cabrear a este tipo de personas), que realmente les tendría que haber parado yo a ellos. Pero que la ley no me deja. Iniciamos así un breve pero intenso debate sobre cual de los dos era culpable de cometer alguna infracción, con medio coche fuera del arcén, mientras los vehículos pasan zumbando a un metro de nosotros, y entre miradas furtivas a su paquete, que me quedaba a la altura de la cabeza, al otro lado de mi ventanilla.
El insistía en que yo tenia que haberle dejado meterse delante de mi. !!! Es que había puesto el intermitente ¡¡¡
Yo insistía en que el intermitente es para indicar una intención, pero que no concede mágicamente ninguna preferencia ni prioridad.Y que yo iba delante.
Y que el peaje se ve desde 900 metros antes, y está indicado 2 km antes, por lo que ir adelantando a todo el mundo hasta el último metro para adelantar 7 u 8 puestos y no pillar cola de pago, es una forma un tanto rancia de conducir, viniendo de alguien que se supone que tiene que dar ejemplo.
De nuevo insistió en que yo debería de facilitarle la incorporación, y que "quiere pensar que no lo vi". 
Claro que te vi, -le repliqué-. ¿No te acuerdas de que te he pitado? 
Aproveché mi turno de réplica para recordarle, una vez pagado el peaje, su jugarreta de incitación al pique, circulando de forma demasiado lenta al principio, con la intención de que lo adelantase, y acelerando  para ver si lo seguía de cerca excediendo el límite, al ver que no me picaba de la primera forma.
Añadí que no le quedaba bien ese tipo de actitud a quienes en teoría están para prevenir accidentes, no para provocarlos.

El pasó por alto este último comentario, volviendo al peaje y a mi impedimento para dejarlo meter delante.
Evidentemente, yo tenia razón, pero él era guardia. Y eso son tablas.
Incluso mencionó "conducción negligente" cuando le pregunté por qué me hubiese denunciado.

Cuando dimos por terminada la tertulia, no les deseé un buen servicio, por que era obvio que no estaban de servicio, dada la improvisación.

No me puse nervioso, algo que siempre me ocurre, hasta cuando me paran para un control de alcoholemia sin haber bebido.
Hasta podría reconocer que tuve mi puntito (muy poquito) chulesco.  Es que me estaba acordando de una entrada anterior, donde indicaba que quienes pueden hacer algo, no tienen por que llevarlo a cabo sin motivos, cosa que me revienta. Y este era un caso clarísimo de bacile. O quizás no. Es posible que el guardia de verdad se creyese en posesión de la razón. Supongo que por que está acostumbrado a que cuando va en el vehículo oficial, el resto de los conductores le cedan el paso, como en una procesión religiosa, pero yo no lo hice, y eso le debió de chocar. También me llamó la atención el que no me detuviese inmediatamente después de salir de las cabinas de peaje, y me dejase rodar casi 5 km detrás de el antes de pararme en el arcén, un lugar bastante mas peligroso que  la anchura del peaje de 9 cabinas con zona de descanso. Estaba claro que quería ver si me picaba, incitándome al pique.
Me pregunto si un guardia civil, por muy bueno que esté, que no se si lo he dicho antes,  puede llevar en su vehículo particular, elementos de su trabajo como son el rotativo magnético que guardaba en el maletero, el chaleco serigrafiado y quizás, un block de denuncias.
Me pregunto también si puede trasladar mi documentación a su vehículo no provisto de emisora ni ordenador, y, en ese caso, me pregunto el por qué y para qué.
Me pregunto si esos ojitos azules me estaban bacilando o me había detenido "en serio".
Me pregunto por qué ya no me pone nervioso la guardia civil de tráfico.

jueves, 18 de noviembre de 2010

De religión vs clero

El otro día llegó a mí, uno de esos PPS´s sobre la iglesia en España.
Trataba sobre el tema económico.
El resumen de lo que decía, viene siendo algo así:
-La iglesia no declara a hacienda por los sueldos del clero.
-No paga impuesto de transmisiones.
-No paga impuestos por actos jurídicos documentados.
-No paga IVA.
-No paga IBI
-No paga IRPF
Su facturación anual, solamente en España, como empresa, es superior a Telefónica, Inditex o El Corte Ingles.
Encima, recibe aportaciones del estado por los acuerdos con el Vaticano, renovados 3 veces en 25 años y siempre al alza, también recibe aportaciones económicas de distintos ministerios, de las comunidades autónomas y "no se puede saber, ni con lejana exactitud" sus ingresos derivados de donativos y cobros "B" por ceremonias, eventos y/o celebraciones en efectivo.
Con nuestros impuestos, (marques o no la casilla correspondiente en tu declaración), pagamos el sueldo a 32.000 curas, 15.000 profesores de religión elegidos por ellos mismos, y cualquier obra de restauración o conservación de su patrimonio, así como escuelas concertadas y/o seminarios.
La iglesia en España goza de un patrimonio superior a los del propio Estado, nos cuesta mucho dinero siendo tan rica y encima, nos llama pecadores.
Aquí no he mencionado el montante correspondiente a las diferentes obras de arte, antigüedades y patrimonio de la humanidad en general, custodiado de forma exclusiva por la Iglesia. Por ejemplo, la sábana santa no es propiedad de la iglesia, pero nadie mas que ellos pueden decidir su uso, estudio o si se cobra o no por exponerla, así como los diferentes cánones de autor cuando se editan determinados documentales.

Un pico muy interesante, también lo recaudan de nichos, flores, fotografías/fotógrafos en exclusividad, souvenirs, mercandaising, publicidad, bautizos, bodas, comuniones, confirmaciones, aniversarios, defunciones, funerales, visitas a domicilio, extremauciones... y luego nos hablan de moral y sinceridad.
Además de lo que cobran, habría que mencionar por lo que no pagan, como determinados servicios de telefonía fija, móvil o internet, comida, cesiones y donativos en bienes materiales por particulares y empresas privadas, y, pro supuesto, la "cuota de fé", que no viene siendo otra cosa, que eso: Una cuota por determinadas cuestiones como apadrinamientos a través de la iglesia. Dinero que gestiona la iglesia de forma exclusiva.
Y por último, y seguro que se me queda alguna cosa en el tintero, la ingente cantidad de voluntarios en pro de la iglesia, que no cobran (e incluso pueden llegar a abonar), por prestar servicios parroquiales, como por ejemplo, los monaguillos. undostres, responda otra vez.


Y me permito un cálculo, para nada acertado, pero muy a la baja, de lo que sería un calculo real.
Sólo los sueldos de un año de los representantes de la fé en España, (sin contar nada mas, sólo los sueldos), salen por la friolera de 677 millones de euros, o 112.836.096.000 pesetas de las de antes (poniendo que todos cobren 1200 euros BRUTOS al mes, que igual cobran un poquito mas).
No hay más preguntas señoría.

Qué caro sale tener fé. Así, no hay quien llegue a fin de mes.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

De sinceridad desatada

Muchas veces me planteo el no decir lo que pienso o lo que siento, para no  hacer crecer una bola dialéctica de nieve.
Hay ocasiones en las que gritar un silencio, llena más que una tonelada de verdades.
Pero tengo un gran problema: Me puede mi sinceridad. O mi falta de hipocresía. No se si hay alguna diferencia.
Y me gusta dar pequeñas "lecciones cotidianas" si sé que quien las recibe, va a hacer buen uso de ellas.
Tratar de hacer pensar a quien no tiene cerebro, hace tiempo que lo asumí como una pérdida de tiempo.
Por eso, a veces, -decía-, tengo que decir las cosas tal y como las pienso. Sin añadir suavizante ni nada. Así, en bruto.
Adornar una frase tipo "no me hagas responsable de tus errores" con añadidos acolchantes, es, en primera instancia, distorsionar lo que se está diciendo, provocando quizás en quien la escucha sensación de menor gravedad, y, en segundo lugar, desvirtúa la contundencia de la misma, pues, si quieres decir algo para que tenga un efecto determinado, hay que decirlo de una forma determinada. Y yo creo que esa forma determinada es, directamente.
Claro, di tú que en vez de decir "no me hagas responsable de tus errores", podría decir, "tienes que tratar de hacerlo mejor", que implica el que no cometas errores y, por ende,  no me responsabilices de ellos. Pero ¿a que no es lo mismo?
También podría decir "intenta asumir tus fallos", que se aproxima más a la frase original, pero carece de la gravedad necesaria.
Vamos, que se puede decir de mil formas, pero sólo unas pocas son contundentes y, sobre todo claras.

Pero aquí tenemos la segunda parte de la película, que consiste en que, a quien le comentes esa frase, le parezca, digamos...como el culo.
De ahí, que me plantee a veces el callarme la boca, no por el hecho de no crear polémicas, que a eso uno ya se ha acostumbrado hace años. Ni siquiera, por no dejar claro que  uno no es idiota y que, aunque a veces trague errores ajenos, lo haga por afán de tolerancia y adaptación únicamente.
No... lo que más me molesta de callarme la boca cuando tengo que decir algo, es que la persona que tengo delante nunca va a aprender, ni siquiera se va a molestar en aprender, a no cometer errores, y, por lo tanto, seguirá tratando de encalomárselos al primero que se encuentre.
Las polémicas que personalmente puedan surgir fruto de algún desacuerdo con quien teclea tan estrepitosamente a estas horas de la madrugada, son polémicas "de las buenas". No nacen con la intención de herir, ni de humillar. Ni siquiera con la malsana manía de querer tener la razón (aunque se tenga la razón).
No necesito demostrarle a nadie que tengo razón cuando la tengo. Me basta con saberme poseedor de la razón, insisto, si es que la tengo.
Mis polémicas nacen con la intención de hacer comprender a quien tengo frente a mi, mi punto de vista. Que no ncesariamente tiene que ser el correcto, pero para eso están los debates.
Tu opinas, yo opino, tu replicas, yo replico, tu razonas, yo razono...así va la cosa. Hasta llegar a una conclusión.
Pero cuando se aplica como punto de partida a una opinón pública, una censura del tipo "yo opino esto, y no pienso hablar más del tema"... el comienzo ya es malo. Y el final no puede ser mejor.
Si no quieres que nadie te discuta algo, no lo digas en voz alta.
Es lo que tiene la democracia esta. Que somos libres de opinar, cuando el tema es de carácter público. Y si es del ámbito privado, sólo podremos opinar con permiso expreso de los protagonistas. Al menos, hasta que se convierta en un tema público.
Así que, me río yo de la peña que está en el rollito rosa de la tele.
O de las opiniones vertidas en los blogs del mundo entero sobre los que "no se admite opción no sólo a replica, sino ya a opinión".
¿Pa que lo publicas?
No lo publiques...

Nota del autor (que soy yo): Quizas no tenga razón, pero ya sabeis: contra la sinrazón, despreocupación. que además rima.