lunes, 27 de diciembre de 2010

De palabras sin sentido

Me fijo demasiado ultimamente en las palabras que tanto se dicen y que, precisamente por eso, dejar de tener sentido.
Por ejemplo, cuando alguien te dice algo "de corazón", y pocos días antes te apodaba "repugnante".
O "profesional", que es una de mis favoritas. Luego descubres que ese profesional hace apenas 2 semanas que trabaja en la campaña navideña de esa tienda, y pretendía hacerse el entendido en electrodomésticos, informática y financiaciones.
La que más se lleva en navidad es "precios bajos". O "barato".Un chocolate con churros de 6 euros es barato, por que es el mas barato que hemos encontrado. No por que realmente lo sea. Al menos, no el resto del año.
Lo mismo pasa con "amor" o "amistad" y "fraternidad" . Esas palabras se atenúan durante la discusión política durante la cena amistosa y fraternal que termina en mal rollito temporal. Al día siguiente se nos pasa, pero la cena fue lo que fue.
"Ahorro" es una palabra que hace mucho tiempo que carece de sentido. Todas, absolutamente todas las empresas que pretenden ofrecernos, -vendernos-, cualquier cosa, creen que somos gilipollas integrales. Personalmente no puedo con la típica frase de "Ahorra hasta 200 euros en tu factura", si de telefonía hablamos.
 Entonces, si yo gasto habitualmente 30 euros al mes, ¿me van a devolver 170? Ah no, que eran 200 euros al año. ¿Y por que no lo dicen? Pero... cuidado. Han incluido la palabra "hasta". Es decir, que en el peor de los casos (el mejor de los casos para la empresa) gastaras 200 euros menos, incrementando tu gasto en casi 150 al mes. Pero si yo solo gasto 30 al mes...
Y eso sin hablar del compromiso de permanencia, el IVA que nunca nadie menciona, el coste del establecimiento que tampoco nadie menciona...
La palabra "especial" es otra de mis preferidas.  Hay tantas cosas especiales, tan normales y corrientes...
Cualquier cosa se convierte en especial gracias a una etiqueta plateada. Y es más especial si esa misma cosa tiene una etiqueta dorada, acompañada de una sustancial subida de precio.
Si encima, quieres algo "mágico", probablemente tendrás que pagar con tarjeta.
La noche vieja es más especial, cuanto más cara sea la entrada, cuanto más se supere el aforo legalmente permitido, cuanto más alta esté la música, cuanto mas bebas para -en el mejor de los casos-, poder contarlo luego y cuanto más tarde llegues a casa.
El quedarte en casa en una laaaarga sobremesa con los amigos y la familia, no tiene nada de especial. Si lo cuentas, la gente creerá que eres un tío raro. Aunque esa noche casera y nada especial contenga una pedida de matrimonio. 
Cuantos sinsentidos sin sentido....

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