viernes, 30 de diciembre de 2011

De fondos desviados

Solicitar una exención de cualquier índole, desde tiempos inmemoriales ha sido una ardua tarea.
Habitualmente, el  esquema es el mismo: Debes de presentar los documentos necesarios para identificarte, así como los documentos que acrediten que estas en tu derecho de obtener esa exención, los motivos que habitualmente deben de encajar en unas tablas muy concretas y premeditadas, guardar cola, amen de determinadas prioridades  dependiendo de determinadas circunstancias personales, familiares o laborales...

Hasta para solicitar un descuento en el abono de transporte público por tener mas de 65 años tienes que  presentar una serie de documentos, que en este caso serán valorados y contrastados pro la empresa de transporte.

Si lo que vas a solicitar es una subvención a cuenta del erario público, la cosa pinta todavía más interesante, pues la administración requiere todo este papeleo justificativo e identificativo para poder solicitar  ese dinero, amen de los requisitos revisiones e inspecciones durante el trámite, y también después, para comprobar que ese dinero que te ha sido entregado ha sido destinado al fin solicitado.

Por eso, no entiendo, de verdad que no, y lo intento, pero no lo entiendo, cómo alguien de la talla del señor Urdangarín, puede manejar cinco millones de euros con esa soltura, sin que hasta ahora nadie se diese cuenta.
Por que a un personaje público y tan relacionado con altas instancias como es este, se  le debería de prestar más atención en sus gestiones. Ya no, por ser desconfiados por si se embucha algo, sino simplemente, para comprobar que todo está en orden, no sea que alguien "meta la pata con un papel de este tio tan importante".

¿Y las administraciones locales y autonómicas que le han dado ese dinero?
¿Y la administración central?
¿Por cuantos funcionarios han pasado los informes y documentos para dicha solicitud sin que nadie, ni uno sólo, se haya dado cuenta del presunto fraude?

Lo que más me preocupa, no es el importe defraudado, -sin restarle un céntimo de importancia, por supuesto-,  sino la cantidad de incompetentes a los que le pagamos el sueldo.

Quizás la administración debería de invertir mas en formación interna, reciclaje y test de calidad.

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