martes, 14 de febrero de 2012

De tiempos venideros

Ahora, resulta que ni existe la receta mágica para sacarnos de la crisis, ni  se cumplen las promesas de no subir impuestos, ni perder poder adquisitivo, ni derechos laborales, sociales o de cualquier otra índole.
Ahora, resulta que un 58% de los votantes, -incluidos los del PP-, se sienten engañados por Rajoy.
Ahora, a pesar de la mayoría, ni diós ha votado al PP.
Ahora nos echamos las manos a la cabeza, lloramos por las esquinas y clamamos al cielo.
Ahora se condenan las luchas igualitarias y socialmente justas, y se absuelven las dudosas, mal vistas o socialmente condenables.
Ahora se paga la seguridad social, y sí, se suben las pensiones, pero se sube aun mas la retención a los pensionistas, como llamándoles directamente gilipollas.
Ahora se trabaja más por lo mismo, o se trabaja lo mismo por menos.
Ahora vuelven esas negras sombras que planean sobre la estabilidad laboral de todos, haciendo que pases lo mas desapercibido posible en tu trabajo, por si a alguien se le ocurre hacer la cuenta de lo que cobras.
Ahora llegan los becarios perpetuos, los enchufes descarados,  los desequilibrios económicos...

Si, amigos y enemigos lectores. Es ahora cuando todo lo conseguido durante décadas de negociaciones, huelgas, luchas de clases, miles de foros, eventos, congresos y reuniones pagadas por todos, durante tantos y tantos años...se esfuman, como si nunca hubiesen existido.
¿Serás tú quien ose acogerse a tu derecho de ausencia para llevar a los críos al medico o asistir a las reuniones escolares? ¿Te atreverás a quedarte embarazada, sabiendo que tu superior rápidamente hará la cuenta de la vieja, con lo sencillo y económico que resulta el "desprenderse" de un empleado en este momento?
¿Te atreverás a independizarte, o esperarás a cumplir los 40, no sea que el trabajo se ponga peor, o el banco insista en no concederte una hipoteca, por el simple hecho de cobrar 950€ al mes?
¿Seguirás arriesgandote a conducir esa tartera, o será este mes cuando por fin le cambies las ruedas, el aceite y los filtros y las pastillas, que ya le tocaba hace 7000 kilómetros?

Ya has dejado de fumar, de cenar fuera, de ir al cine, de tomar cafés, de ir por la autopista, no te compras ropa, no celebras cumpleaños ni fiestas por aquello del regalo, ya no llamas apenas por teléfono, compras solo marcas blancas, visitas mucho a tus padres a la hora de comer, pones punto muerto en las cuestas abajo,  ya no pones la calefaccion y te tapas con 3 mantas en el sofá donde ves la tele con la luz apagada, -que todo gasta-,  y hasta el agua que te bebes, la traes de aquella fuente que te queda de camino al trabajo.

¿Qué más puedes hacer?
Nada. Por eso ahora lo hacen ellos por ti:  Cobraras lo que tu jefe estime adecuado, trabajarás las horas  que sean necesarias sin protestar, y si no tienes trabajo, en el caso de conseguir uno, será de "lo que sea", con tal de que te paguen, con un contrato eternamente temporal, mal remunerado, con pagas extras prorrateadas en  la mal pagada nómina, y, por supuesto, nunca superarás el periodo de prueba que puede alargarse también, indefinidamente.. No tendrás derechos. Con el tiempo, tampoco tendrás ilusiones. Y mas adelante, no tendrás ni ganas. Tu vida se reducirá a recorrer una y otra vez la enorme distancia que hay entre tu habitación y tu trabajo. No tendrás tiempo para ti, ni dinero para disfrutarlo. Verás menos a tus amigos, por que todos estarán en la misma situación.
No irás a huelgas por que te descuentan el día, y miedo a que te consideren problemático o "poco implicado con la empresa".
No harás comentarios demasiado evidentes ante los compañeros de trabajo, por si alguien quiere ganarse un puntito a tu costa. De hecho, tu trabajo se ha convertido en una selva, en donde sobrevive el que menos ruido hace, o el que  mas corre.Pasados los cuarenta, el infarto será algo que tengas presente cada día. De hecho, seguro que has notado como un leve dolor, como un calambre a la altura del corazón.

Ya nada volverá a ser como antes. Por que ahora, manda la derecha.Ahora manda el PP. Rajoy, Aznar, Cospedal... Y los ciudadanos, ya no somos la prioridad. Ahora, lo único que les preocupa es mantener sus sueldos millonarios, que ni se preocupan en justificar. La vocación se paga a millón. Y no les da vergüenza. Se han convencido tanto de que es normal y justo cobrar esas pornográficas cantidades de dinero por ocupar un cargo publico, que han pasado a creerse que es necesario que siga siendo así.

Caballeros: Disfruten lo votado. Pero al menos tengan los cojones de admitirlo.

Y el show no ha hecho mas que empezar...

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