viernes, 12 de noviembre de 2010

De princípios

¿Mejor sólo, que mal acompañado?
A ver:
Pongamos que una persona tiene...cuatro círculos sociales.
Compañeros de trabajo, sus amigos de toda la vida, los amigos que venían con su pareja, y el puñado bien nutrido de simplemente "conocidos" que tenemos todos.

Pongamos también, que parte de los amigos de toda la vida de esa persona, hacen o dicen algo, que va en contra de sus princípios.
Como esta persona no es de discutir...simplemente se aleja.
Pongamos que por cuestiones de trabajo, el buen rollito que había en la oficina de esta persona ha desaparecido y, ahora esa persona se limita a cumplir estrictamente con su horario, limitándose escrupulosamente a las tareas que por contrato le vienen asignadas, en vez de "echar una mano", como antes. Y al salir, para casa directo.
Pongamos además, que los amigos que venían con su pareja, no son demasiado sociables fuera de su propio círculo, por lo que los saludos se limitan a una o dos veces al mes.
Y pongamos, por poner una última cosa, que los "simplemente conocidos" que todos tenemos, son, precisamente por eso, personas vacías que no aportan casi nada.

Ahora esto lo sazonamos con la manía que tiene el protagonista de este supuesto, de rodearse únicamente de personas que le aporten algo, sobre todo, de manera espiritual o intelectual.

¿Qué tenemos como resultado?
¿Soledad?
Pues no.
Lo que tenemos es..paz. Tranquilidad.
¿Y como es eso posible?
Pues a mi me lo han explicado así, y lo he entendido y todo:
Una persona con una personalidad bien diseñada, cuando no está rodeado de gente, (que solo del todo nunca se está), dedica su tiempo, a cuestiones para otros más vanales como sus hobbies, la lectura, pasear, hacer deporte, dormir, incluso estudiar, o trabajar un poco más.
Y precisamente por eso consigue mantener el equilibrio entre su estabilidad psicológica, y su realidad.
Al contrario, cuando se rodea de gente, lo hace pero únicamente de personas que le aporten (y a las que aporte) algo, para así de nuevo, mantener ese frágil equilibrio entre lo que se da y lo que se recibe.
¿cual es la moraleja de todo esto?
Pues muy fácil: Mejor bien acompañado. Pero también sólo, si lo que te rodea no te aporta nada.

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