domingo, 24 de octubre de 2010

Mañana me levantaré sonriendo.

La madrugada lo oscurece todo. Eso pienso. Los pliegues de mi cerebro se cargan de energía. Se ponen en funcionamiento. Me pongo a pensar. La madrugada te da mucho tiempo para pensar. Los microvoltios inundan mi cerebro. Tengo todo el tiempo del mundo para coquetear con la psicosis. El silencio ayuda en la tarea de concentrarme con mi Yo interior.Trato de pensar en verde, pero está todo negro. Es de noche. De todas formas, sólo puedo imaginar en blanco y negro. Pienso en lo mismo en lo que llevo pensando un par de semanas. El tema, -me digo para mis adentros-, ya pierde interés. Pero sigo tratando de buscar un resultado satisfactorio a las ecuaciones que hacen vibrar mi masa encefálica. Fálica. ... ¿falica? No se si tendrá relación. Paso a otra cosa. A lo mismo, pero desde otro punto de vista. Intento verlo desde fuera. Como cuando haces un viaje astral. Me invento motivos ajenos. Los veo tan absurdos que los descarto. Me invento más motivos. También los descarto.Dejo de inventarme motivos. Exagero los pocos que se me pasan por la cabeza. No. También me parecen absurdos. Me aburro. Iker Jimenez habla sobre no se qué pirámides encontradas en el centro de Europa donde las baterías de las cámaras se descargan debido a un desorden energético. Centro mi atención al escuchar la palabra "batería".¿que hora es? No se. Está oscuro. Aprieto un botón. Las 06:16 iluminan mi habitación durante exactamente 20 segundos. De nuevo oscuridad. Me percato de que ya no me interesa seguir pensando. Es la segunda vez que llego a esa conclusión. Los temas pierden interés cuando son siempre los mismos. Mi cabeza me lleva 6 horas atrás. Cena, regalos, ilusión, risas, preocupación leve. La que tienes cuando esperas que todo salga bien. Todo sale bien. No depende de mi. Bueno, un poco si. Pero no quiero ser protagonista de nada. Hoy no. Este año no he tenido protagonismo. No lo he tenido...mi cabeza vuelve al principio. No quiero volver al principio. Cambio voluntariamente de pensamiento. Vuelvo 6 horas atrás. Veo sonrisas. Muchas. Una me parece un poco forzada. Luego  veré si todo está bien. Me percato de la pequeña preocupación que me invade, por que todo el mundo esté a gusto. No hay silencios. Fluyen las conversaciones. Todo está bien. dejo de preocuparme. Me percato de que estoy a gusto, viendo que todo el mundo está a gusto. Estoy en silencio. Alguien me mira. Guiño un ojo y sonrío. Estamos demasiado lejos como para hablar sin romper las 3 conversaciones que tenemos de por medio. Alguien me sirve un trozo de tarta. Que fresca, Que rica. Levanto la cabeza y me mira. Lo miro. Sonríe. Sonrío.Hago un casi imperceptible gesto que solo él advierte, como confirmándole que todo está saliendo bien.Una fuerza me devuelve a mi cama. Por un momento he estado allí otra vez. Ha sido genial. Me entra un poco de pena por que hecho en falta a alguien. Le hecho la culpa a la incompatibilidad de carateres. Una lucecita interna me indica que estoy intentando mentirme a mi mismo y que no  es cierto. La culpa no es de ninguna incompatibilidad de caracteres. Vuelvo al principio, pero inmediatamente cambio de pensamiento. Le estoy pillando el truco a pensar voluntariamente en otra cosa, cuando un tema ya me aburre. Vuelvo a la mesa. Es como hacer zapping. Me imagino la vista desde la posición de quien tengo en frente. Y de quien está al otro extremo de la mesa. Modulo sonidos para escuchar la última conversación. Por el tono adivino algo relacionado con la pesca que mañana temprano tienen previsto. Sigue estando todo bien. Vuelvo a mi cuerpo en mi silla. Modulo de nuevo los sonidos para atenuar la conversación del fondo y escuchar voces femeninas. Risas. Me doy cuenta de que es eso lo que no tengo. Tranquilidad. Un halo casi invisible de envidia por lo que no tengo recorre mi cerebelo, pero enseguida es desintegrado por un sentimiento mucho más fuerte. Un sentimiento de bienestar. De aceptación. La parte consciente de mi cerebro se está desconectando. Lo noto. No hago nada para evitarlo. Me gusta, y me empiezo a dormir con  ese sentimiento de tranquilidad. Mañana me levantaré sonriendo.

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